Una estudiante japonesa de historia ninja presenta un trabajo escrito con tinta invisible y consigue un sobresaliente

Imagen de archivo de una pluma sobre una hoja en blanco.
Imagen de archivo de una pluma sobre una hoja en blanco.
PIXABAY

Eimi Haga es una alumna de la Universidad de Mie, en la ciudad de Tsu (Japón), que consiguió un gran logro deseado por cualquier estudiante: presentar un trabajo en blanco y sacar un sobresaliente.

Sin embargo, no fue tan sencillo, pues lo que en realidad hizo esta joven de 19 años fue utilizar tinta invisible para escribirlo. De hecho, la asignatura en cuestión era historia ninja, por lo que la técnica fue más que apropiada.

Eimi Haga, quien comenzó a interesarse por estos guerreros desde pequeña gracias a la serie de dibujos Nintama Rantaro, tenía que escribir un trabajo sobre su visita al Museo Ninja Iga-Ryu, una de las escuelas ninja más famosas del país. Por ello, decidió tirar de imaginación y originalidad y utilizó la técnica aburidashi, que hace que haya que aplicar calor en el papel para ver lo que hay escrito.

La estudiante de primer año estuvo durante horas remojando, triturando y exprimiendo semillas de soja para crear esa tinta y, tras pensar bien qué iba a escribir, comenzó a hacer su redacción con un pincel fino sobre un papel tradicional japonés llamado washi.

Cuando se secó la tinta, la hoja se volvió completamente blanca y, para asegurarse de que su profesor, Yuji Yamada, no la tirase sin más, adjuntó una pista escrita con tinta normal: "Calienta el papel".

"El profesor dijo en clase que valoraría mucho la creatividad, así que decidí que haría que mi ensayo destacara sobre los demás", declaró Eimi Haga a BBC. "La técnica la aprendí de un libro cuando era pequeña. ¡Solo esperaba que a nadie más se le ocurriera la misma idea!".

Por su parte, el profesor aseguró que se quedó "sorprendido" cuando calentó el papel sobre la estufa de su casa: "Había visto muchos textos escritos en código, pero nunca uno en aburidashi".

"No dudé en darle al trabajo la máxima puntuación, aunque no lo leí hasta el final porque pensé en no calentar algunas partes por si los medios se interesaban por él", confesó el catedrático.

De hecho, tal y como afirmó Eimi Haga, el trabajo brillaba más por el estilo que por su contenido: "Estaba segura de que el profesor reconocería al menos mi esfuerzo por hacer un ensayo creativo. Por eso no me preocupaba sacar una mala nota, pues el contenido en sí no era tan especial".

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