Los vecinos de una zona rural del estado brasileño de Minas Gerais vivieron esta semana una experiencia inolvidable: cientos de arañas llovieron del cielo, un fenómeno que pese a que pueda sonar inusual, no es tan raro en condiciones de calor y humedad.

Informa The Guardian que el menor Joao Pedro Martinelli Fonseca fue quien grabó en vídeo el fenómeno, que se ha viralizado. El joven viajaba con su familia a la granja de sus abuelos en Espírito Santo do Dourado, a 250 km al noreste de Sao Paulo.

En realidad, las arañas no caían del cielo, sino que estaban suspendidas de una red gigante, según explicó Adalberto dos Santos, profesor de Biología y especialista en aracnología de la Universidad Federal de Minas Gerais.

En concreto se trata de arañas de la especie Parawixia bistriata, que se comporta de manera social y que tejen grandes redes imperceptibles para el ojo humano, de manera que parece que los insectos están flotando en el aire.

Durante el día, las arañas anidan en una bola gigante en la vegetación, mientras que por la tarde salen para construir esta tela gigante que cuelga de árboles y arbustos. Cada red puede medir cuatro metros de ancho y tres metros de espesor.

Al amanecer, se alimentan de presas capturadas durante la noche: insectos e incluso pequeñas aves, antes de retirarse de nuevo a la vegetación. Estas arañas no son venenosas para el ser humano y de hecho, son beneficiosas, porque regulan la cantidad de moscas y mosquitos de la zona en la que se despliegan.