Nkosikho y Monet
Nkosikho y Monet en la gasolinera. NEWS 24 VIDEO / YOUTUBE

De camino al trabajo, Monet van Deventer, de 21 años, paró a echar combustible a las afueras de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), tras conducir varios kilómetros arriesgándose a quedarse tirada en la carretera. Cuando fue a pagar, se dio cuenta de que había olvidado sus tarjetas y el monedero en casa, aunque para su suerte, el dependiente de la gasolinera confió en ella.

Nkosikho Mbele, de 28 años y trabajador de la gasolinera en la que terminó Monet, decidió pagarle el combustible a la joven y dejar que se fuera, asegurándose de que no se quedase tirada, ni llegase tarde al trabajo.

Monet volvió horas más tarde para devolverle el dinero a Kkosikho, e incluso realizó un crowdfunding para recompensar al empleado, alcanzando los 29.000 euros. La generosidad del hombre llegó al corazón de miles de personas en Sudáfrica, que participaron poniendo su granito de arena.

"Le pedí al encargado de la gasolinera que no le pusiera combustible al coche porque no encontraba mi dinero, lo había dejado en casa. Le comenté que me arriesgaría a volver a casa pero él. simplemente, no me dejó y me dio su dinero", contó la joven a Mail Online.

Monet quedó asombrada ante el gesto de generosidad del empleado. "Me alegró el día. Decidí hacer pública su amabilidad, fui a Facebook y preparé una página de crowdfunding", explicó.



"No podía imaginarme que la gente de Sudáfrica, tanto blanca como negra, abrazaría su amabilidad de tal manera. Ahora Nkosikho ha cerrado la cuenta porque dice que tiene demasiado dinero", añadió Monet.

Con el dinero que consiguió, Nkosikho ha pagado una casa, todas las cuotas escolares de sus hijos y ha suplido sus deudas. Está orgulloso de lo que hizo, aunque asegura que se debió a su "fe en Dios".

"La señora no tenía dinero para ir a trabajar. Sé lo peligroso que es el tramo de la N2 por el que pasaría, así que decidí hacer lo correcto y pagarle la gasolina", confesó.

Lo ocurrido también ha llegado a oídos de Shell, la empresa para la que trabaja Nkosikho, que ha igualado el dinero que su empleado consiguió para donarlo a organizaciones benéficas. "Quiero ayudar a los jóvenes y hacer una diferencia en sus vidas", afirmó el hombre.