Es imprescindible saber que debemos partir de un punto muy importante a la hora de tener en cuenta el elemento clave para que una mujer encuentre el orgasmo teniendo una relación sexual con un hombre: tomar nosotras la iniciativa.

Cuidado, con esto no estoy diciendo que el hombre se tumbe y se ponga a volar la cometa, todo lo contrario. En ocasiones y aunque nuestras parejas se esfuercen para que nosotras disfrutemos con el sexo, no dan en el punto clave (y nunca mejor dicho) para que lo hagamos. Por pudor o vergüenza no decimos qué nos gusta y qué no, por lo que no podemos pedir tampoco que nuestros chicos sean adivinos. Si deseamos disfrutar del sexo debemos partir desde los preliminares, haciendo entender qué es lo que queremos y qué no.

Caricias anheladas

Somos nosotras mismas, con nuestros movimientos, tocamientos e insinuaciones, las que tenemos reflejar qué es lo que anhelamos que sea acariciado. Nuestras propias manos llevarán a nuestro chico al lugar en donde todos nuestros sentidos confluyen. Ese lugar llamado clítoris. Llegar hasta allí no es difícil pero aprender a acariciar a zona a veces se convierte en todo un reto. 

Muchos chicos, influenciados quizás por el porno más pasado, dan los típicos golpecitos en plan 'lamo a tu puerta, ¿hay alguien?' O tocan la zona directamente quedando inservible para la totalidad del coito. 

Por eso, debemos ser nosotras quienes, enseñando o cogiendo sus dedos, reflejemos el movimiento y la intensidad que queremos para llegar al orgasmo clitoriano. Un consejo, en vez de llevar los dedos del chico hasta la zona podemos hacerlo con su propio pene. Los dos disfrutan de la relación y para ellas es mucho más suave pero intenso a la vez.

La postura adecuada es la clave

Si lo que queremos es un orgasmo vaginal debemos encontrar la postura adecuada con la que el pene de nuestro chico pueda llegar hasta el punto G. La mujer debe colocarse encima del chico. Este estará tumbado y nosotras podemos ir buscando ese puntito de placer tumbadas encima o sentadas en cuclillas a través de movimientos acompasados y dinámicos. No hace falta ir demasiado rápido ya que debemos estar atentas cuando la señal de 'On' de nuestro punto G se encienda y seamos totalmente conscientes de que hemos llegado hasta él

¿Os acordáis de los movimientos de Kegel de los que os hablé hace un par de semanas? Pues bien, las chicas también podemos contraer los músculos de la vagina durante las penetraciones. A tu chico le entusiasmará la idea y estará todo mucho más apretadito y a ti te ayudarán las pequeñas contracciones hasta llegar al tan ansiado orgasmo vaginal

Espero que pongáis en práctica estos consejitos, aunque debo advertiros que no siempre se consigue llegar al orgasmo a la primera. En el sexo no hay que tener objetivos ni retos, sino actitud y aptitud. Deja la mente en blanco y no busques un final, ya que no estarás atento de disfrutar de la relación sexual y tu objetivo de llegar al orgasmo será mucho más complicado de realizar.