Una cliente exigente de ochenta años devolvió un sándwich a la cocina del local porque "no estaba cortado exactamente por la mitad".

Sucedió en un club de Nueva Gales del Sur, Australia, y como cuenta el director general de la empresa, Peter Norris, "midieron el sándwich" para comprobar que la mujer estaba en lo cierto. "Nos reímos de la situación, pero la clienta tenía razón", dijo Norris a ABC News Australia.

Solo había un centrímetro de diferencia entre las dos mitades, pero el producto fue reemplazado por otro, quedando así solventado el problema.

En la empresa se lo han tomado con humor y Peter Norris admitía que no era normal toparse con situaciones así: "Nuestros clientes prefieren no molestar por cosas tan pequeñas".