Las parejas nacen, crecen, se reproducen (en ocasiones) y mueren. Cuando esto último sucede, queda un recuerdo que, dependiendo de la persona, es más fuerte o más débil. Aquella parte de la pareja que es dejada suele sufrir más que la otra pero hay quienes se cubren con un caparazón que les hace refugiarse en su verdad.

Esto a veces provoca que la persona cree realidades paralelas e, incluso, enfermizas. Algunos de los motivos por los cuales se puede seguir enganchado a un ex son los siguientes.

La nostalgia

Idealizamos lo que tuvimos. Seguimos alimentando cada segundo de recuerdos que son solo imágenes del pasado. La nostalgia hace que nos aferremos a esa pareja que nos ofrecía amor y ocupaba el tiempo. Deja de pensar en el antes y comienza a pensar en el ahora. Busca gente, comparte intereses. Objetivos y retos nuevos ayudarán a superar la fase de nostalgia.

La obsesión

Consiste en estar pendiente de las redes sociales de la otra persona, cotillear sus fotos, provocar situaciones de encuentro... Vivir obsesionados con el pasado hace que la persona esté presa de su presente. La ayuda psicológica es esencial para poder superar esta fase.

La soledad

El miedo de muchas personas a crecer o envejecer sin pareja aterroriza a muchos. Contemplar a unos enamorados cogidos de la mano en la parada de un bus hace que los sentimientos afloren y se reviva un amor solo sentido por una de las dos partes. Olvida que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Lo importante de las relaciones es aprender a diferenciar la fase en la que hemos estado y en la que estamos ahora. El recuerdo de un amor debe servir para contemplar los fallos y darnos cuenta de ellos. Así evitaremos cometerlos con una futura pareja.