Un buque ruso se estrelló contra el Puente Gwangan en Busan (Corea del Sur) quedando parcialmente destrozado tras el impacto. El Seagrand, de 5.998 toneladas, estaba bajo el mando de un capitán borracho, motivo por el que se produjo el impacto.

El enorme barco impactó contra el puente destrozando tanto la parte inferior de la construcción como las grúas con las que contaba la embarcación en cubierta. Por suerte, nadie resultó herido por el suceso. Tras el golpe, el barco intentó retroceder sin éxito y fue interceptado por la Guardia Costera del país asiático (KCG).

Tal y como cuenta The Moscow Times, el KGC interrogó a la tripulación del barco para averiguar qué era lo que había pasado y fue cuando descubrió que el capitán estaba borracho. Tenía un nivel de alcohol en sangre de 0,86% (el máximo permitido para poder navegar buques de carga es 0,03%).

Una hora antes del suceso el Seagrand ya había chocado con un crucero, motivo por el que el servicio de navegación contactó con el barco, aunque el capitán no hizo mucho caso a las instrucciones porque decía que no sabía hablar muy bien inglés.

Es por este motivo que no pudieron cambiar el rumbo que llevaban y terminaron chocando con el puente, a pesar de que las indicaciones del navegación avisaron al capitán de que en la ruta que estaba tomando se encontraba el enorme puente. El capitán fue detenido por las autoridades.