El sexo podría ser considerado como un deporte de riesgo. Según un estudio realizado en EEUU por Medical Insurance, las personas tienen una media 112 relaciones sexuales anuales, de las cuales un tercio de ellas acaban en la sala de espera de urgencias de un hospital.

El mobiliario del hogar supone uno de los mayores peligros para el ser humano a la hora de practicar sexo y un daño colateral, ya que puede acabar roto o inservible. Cabeceros de camas golpeados, sillones y sillas destrozados o vajillas hechas pedazos (por montártelo en la cocina) son algunos de los efectos de una noche de pasión y locura.

Pedos vaginales

Tanto las flatulencias vaginales como los pedos de toda la vida son algunos de los accidentes más comunes que ocurren en una cama. En este caso es perjudicial para los dos: para el que se lo tira (por la vergüenza de los acontecimientos) y para el que lo sufre. Otros escapes incontrolables pueden ser el de la orina o las heces, sobre todo al practicar sexo anal.

Lubricantes que dan alergia

Existen lubricantes en el mercado que no son hipoalergénicos y que pueden entrañar una grave peligro para la salud de los genitales. Escozor, ardor y pinchazos son algunos de los principales síntomas de verse afectado por un lubricante con el que tu cuerpo reacciona de forma adversa. Otros prefieren el lubricante casero: mantequillas, aceite, vaselinas... Estos 'pican' los condones y el accidente es que puede ocurrir un embarazo no deseado.

Rotura de pene

A pesar de que el pene no tiene hueso se puede fracturar. Su interior está formado por un cartílago que un movimiento brusco es capaz de dañar. Normalmente sucede cuando la mujer monta al hombre y al bajar estruja el pene contra su cuerpo, escapa y se produce una lesión que debe ser tratada en un hospital y por urgencias. 

"¡Se me ha quedado el juguete dentro!"

Los juguetes sexuales son una de las mejores opciones para calentar el ambiente y pasarlo bien durante los preliminares pero como hay que leer las instrucciones. El accidente más común es cuando confundimos un vibrador vaginal con uno anal. Estos últimos contienen una especie de asa en uno de sus extremos para extraerlo. El culo es un 'chupóptero'. Por eso, meter por este agujero un juguete no específico para la zona conlleva el riesgo de que el cuerpo se lo quiera quedar dentro.

Tirones musculares

Ocurre cuando no se está en plena forma y ante la tensión del acto sexual se montan los gemelos, los dedos de los pies y se producen contracturas en la zona de la espalda y del cuello al realizar una felación. Una buena crema, un fisio que nos ponga a tono y aplicar calor en la zona dañada harán que puedas volver cuanto antes al campo de batalla.

Muñecas abiertas

La masturbación manual, si se realiza con demasiada frecuencia, —solo o en compañía— puede hacer que se resientan las muñecas y que aparezcan dolores. Está expresión hace referencia a un esguince de ligamentos de la abertura de las muñecas. Causa dolor, inflamación y pérdida de fuerza en la zona. Normalmente, desaparece con el tiempo pero si la lesión es grave, es necesaria la ayuda de un fisioterapeuta. Pero para los más rezagados, ¡siempre os quedará la muñeca izquierda!