El gato con corbata de Assange
El gato de Julian Assange observa atentamente por una de las ventanas de la embajada de Ecuador en Londres. Hannah Mckay / EFE

Tras la detención de Julian Assange, su felino y estrella mediática, que ha sido su compañero durante los últimos años, despertó en muchos la preocupación por saber si había sido puesto a salvo, como así fue finalmente.

"Por lo menos el gato se salvó. Sí fue entregado, no sé si a un amigo pero salió ya de la embajada, posiblemente semanas antes de que terminara el asilo", confirmó el abogado del fundador de WikiLeaks, Carlos Poveda.

Poco después, WikiLeaks confirmó que el gato del activista está fuera de peligro al publicar un video con el animal sentado cerca de la pantalla del televisor en el que se muestra el momento de la detención de su dueño.

"Podemos confirmar que el gato de Assange está a salvo. Assange pidió a sus abogados que lo rescataran de las amenazas de la Embajada [de Ecuador] a mediados de octubre. Se reunirán en libertad", señaló el portal de filtraciones en su cuenta de Twitter.

Un giro dramático

El arresto de Assange pone fin a siete años de asilo y supone un giro dramático en la acelerada vida del activista. Sus seguidores consideran que lo ocurrido es ilegal y tienen miedo de que termine siendo juzgado por la justicia de Estados Unidos.

Para muchos de ellos, el activista es un héroe que se atrevió a exponer lo que los defensores consideran un abuso de poder por parte de los estados modernos y por defender la libertad de expresión. Por contra, otros lo consideran un desobediente peligroso que ha burlado la seguridad de Estados Unidos.