Para muchos sería la unión perfecta. El dicho de 'te casaste, la cagaste' ya no tendría lugar en este tipo de celebraciones, pues la máxima de estas bodas es jurar amor eterno hacia nuestra pareja sin necesidad de que esa unión sea sexualmente monógama.

Recordemos que los swingers son personas que viven la sexualidad de una forma más libre y amplia que la mayoría de nosotros que vivimos el amor y la sexualidad con una sola persona. Ellos creen en el intercambio de pareja desde la base de la fidelidad ¿Raro, no?

Sexo sin amor

Para nada. Las uniones swinger son totalmente sinceras entre las partes. Uno no puede hacer nada o mantener relaciones sexuales con otra persona si no ha sido previamente informado de ello. Su fidelidad va más allá del sexo y se basa en el amor y la confianza. Tal debe ser esa confianza que puedes acostarte delante de tu pareja con otra persona sin necesidad de morir de celos, es sólo sexo.

La originalidad está a la orden del día y en cuanto a bodas no nos quedamos atrás. Lo de cortar la corbata o desnudar al novio ha quedado en el pasado y ahora lo que se estila es una 'party swinger' donde incluso los novios participan en una orgía sexual sin precedentes. ¿Os imagináis a los padrinos dándole al tema? Supongo que este tipo de ceremonias se realizará entre amigos pero nunca se sabe. 

'Abre tu mente'

A principios de año, se publicaban ya algunos artículos con la existencia de lugares donde ya podíamos empezar a encargar la boda más salvaje. El Hotel Swinger Castillo de Monda en Málaga era uno de ellos, pero en internet encontramos multitud de clubes, hoteles o recintos donde se puede encargar una boda swinger.

La verdad es que hay ciertas cosas que me sorprenden cada vez más, pero debemos hacer un 'open your mind' (abre tu mente) de vez en cuando. La libertad sexual es algo que queda dentro de la moralidad y de los valores de las personas y siempre y cuando no se haga ningún mal a otras personas, debemos considerarlo como cualquier otro tipo de relación. Eso sí, si una boda swinger puede ser un desfase erótico tremendo, ¡no me quiero imaginar cómo serán las despedidas liberales!