Son todavía demasiadas las personas que optan por el abandono de animales. Muchos son rescatados y tienen la oportunidad de tener una nueva vida, pero otros se pierden en el camino. Por suerte, este no fue el caso de Rock, un perro que apareció, abandonado y atado a una columna, frente a un refugio de animales. Su historia ha conmovido al mundo.

Una trabajadora del centro de Rescate de Villalobos en Nueva Orleans (Estados Unidos) llegó por la mañana al refugio y vio a Rock, un perro atado y sin poder moverse y con una correa atada a una de las patas, cortándole la circulación.

Al lado había una bolsa con las cosas del peludo y una nota de su dueño habían dejado una nota: "Este es Rock. No puedo mantenerlo por problemas con la familia. Mis padres no lo querían fuera de mi cuarto. Tiene un año y cuatro meses. Por favor, hagan que interactúe. Una vez lo conozcas es el perro más dulce que conocerás, amigable con las mascotas. Tómate tu tiempo y dale un mejor hogar"

"La nota dice que 'NUNCA' tuvo alguna interacción humana, que estuvo encerrado toda su vida, aislado. Que puede estar nervioso y puede morder. Gracias por dejarnos tu problema pero si hubiera llamado habrías visto que estamos tan sobrepasados que no podemos acoger más perros", lamentó la trabajadora en una publicación compartida en Facebook, en la que además adjuntó un vídeo de la situación.

La empleada añadió: "No somos trabajadores que hagan milagros, no podemos salvar perros, no tenemos suficiente dinero o personal para hacer magia pero nos obligas emocional y físicamente. Hay días que odiamos nuestro trabajo, nos hundimos y lloramos".

Aunque ellos no pueden obrar milagros, las redes sociales a veces sí, y gracias al post de Facebook, Rock consiguió un buen hogar, de una inesperada persona: el hermano del dueño que lo dejó atado a la columna.

"Vio nuestra publicación. Había conocido a Rocky desde que era un cachorro pero ya no vivía con la familia así que asumió que todo iba bien. Al ver la publicación se enfadó y acudió a nuestras instalaciones para llevárselo. El perro le reconoció desde el primer momento. Coged los pañuelos. Es un final feliz por el que merece llorar".