
La joven británica Daisy Barr subió al avión como en cualquier otro vuelo, con su tarjeta de embarque en la que claramente ponía que su asiento estaba en la fila 26.
Hacia allí se dirigió la joven, junto a otros pasajeros que tenían asientos en la misma fila. El problema llegó cuando descubrieron que esa fila sencillamente no estaba.
Donde debían estar los asientos simplemente había un hueco en el suelo y la única prueba de que allí hubo alguna vez butacas es que el letrero luminoso que pende del portamaletas aún marcaba ese lugar como la fila 26.
La mujer, que subió el vídeo a TikTok con mucho humor, ha conseguido que se haga viral, con más de 2,8 millones de reproducciones.
"Obviamente no nos quedamos de pie durante el vuelo", contaba la joven. "Fuimos y encontramos algunos asientos vacíos", cuenta, para quejarse después de que no recibieron ninguna instrucción o aclaración del personal de cabina: "Nadie nos ayudó, por suerte había algunos asientos libres", relata la joven.
En el vídeo pueden verse a varias personas esperando de pie algún tipo de explicación y a una joven sentada en el suelo de donde debería estar su asiento.
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