Una madre de cuatro hijos se casará con un preso por asesinato al que no conoce y con el que se escribe cartas

Entrada principal de Huntsville Unit, Penitenciaría Estatal de Texas (EE UU) donde ha sido ejecutado Pablo Vásquez.
Entrada principal de Huntsville Unit, Penitenciaría Estatal de Texas (EE UU).
Google Maps / Street View

Laura O'Sullivan, de 32 años, madre de cuatro hijos y residente en Bristol, Reino Unido, conoció a Terrell Ravon Reese, de 31, el 1 de octubre de 2021, a través de una aplicación de las penitenciarías de EE UU para que los presos encuentren un amigo por correspondencia.

Les separan 5.729 kilómetros, pero eso no ha sido un impedimento para que hayan decidido casarse, a pesar de que nunca se han visto en persona y de que Terrell está condenado por asesinato en segundo grado y que no saldrá de la cárcel al menos hasta 2030. 

El preso planeó junto a un cómplice el atraco a un joven de 19 años. Una vez en la escena del crimen, el hombre que acompañaba a Terrell abrió fuego, matando al joven. 

Terrell, que por entonces tenía 18 años, fue capturado y condenado por asesinato en segundo grado, algo que le contó a su nueva amiga, que quedó impresionada por su "honestidad", según contó a medios locales de Reino Unido. 

"Pero no apretó el gatillo. Era joven y estúpido, estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado y eso lo encarceló la mayor parte de su vida", justificaba la mujer. 

"Físicamente, mirando las fotos, lo primero que noté fueron sus hermosos ojos y sus hermosas pestañas oscuras y sus tatuajes", cuenta la mujer de qué le gusta de él, hasta el punto de que tiene una almohada y sábanas con la cara de su amado impresa. 

Ambos hablan a diario los 15 minutos que le están permitidos en prisión y ella está pendiente del visado para poder viajar a EE UU a conocerse, pues además, la boda tendrá que ser en las dependencias de la cárcel. 

"Él lee la poesía que me ha escrito por teléfono y puedo escuchar a los reclusos riéndose de fondo, pero no le importa, grita: '¡Le estoy leyendo a mi esposa!'".

"Tenemos sexo telefónico por el que estaba preocupada al principio, preguntándome quién estaba escuchando, pero ahora ya ni siquiera pienso en eso", confiesa la mujer, que se ha tatuado el nombre de Terrell en un costado, igual que él ha hecho con el nombre de ella. 

La boda se celebrará en el Centro Correccional Ernest Brooks de Michigan el próximo año, donde no pueden vestirse de novios y donde una máquina expendedora es lo único disponible para el banquete. 

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