Hallan en una playa el mensaje en una botella más antiguo jamás encontrado: este es su particular contenido

Imagen de archivo de un mensaje en una botella.
Imagen de archivo de un mensaje en una botella.
PIXABAY

¿Quién no ha soñado alguna vez con encontrar, mientras camina por la playa, una botella con un mensaje procedente del rincón más recóndito del planeta? ¿De dónde vendrá? ¿Qué secretos albergará? ¿Qué ardorosas pasiones? ¿Qué desesperados gritos de auxilio? Estos fueron, probablemente, los interrogantes que asaltaron a Tonya Illman cuando halló una en una playa de Australia.

En enero de 2018, mientras paseaba por la playa, Tonya descubrió una botella de ginebra con un papel enrollado en su interior a unos 50 metros de la orilla del mar en Wedge Island, según explica Science alert.

Aunque la botella no tenía corcho, su contenido estaba sorprendentemente bien conservado. En contra de todos los clichés literarios, no se trataba de mensaje de socorro de un náufrago en una isla desierta, sino de un experimento alemán llevado a cabo entre 1864 y 1933 para cartografiar los mares y comprender sus corrientes.

En ese periodo, miles de botellas fueron arrojadas por la borda de diferentes barcos alemanes y cada una contenía un papel marcado con la fecha, las coordenadas exactas del navío cuando se produjo el lanzamiento, el nombre del buque, su puerto base y la ruta que recorría.

En el reverso, había un cuestionario, donde la persona que lo encontrase debía anotar cuándo y dónde fue localizada la botella y después enviarlo al Observatorio Naval de Hamburgo o al Consulado Alemán más próximo. 

Doble confirmación

A pesar del buen estado de conservación del documento, los fragmentos manuscritos por el capitán habían desaparecido, mientras que los grabados con imprenta continuaban bien legibles. Para recuperar el texto perdido, el marido de Tonya, Kym Illman, se afanó en descubrir las palabras borradas y halló la fecha del papel (12 de junio de 1886), las coordenadas, la ruta (de Cardiff a Madagascar) y el nombre del barco (Paula).

Para comprobar la autenticidad del pliego, Tonya y Kym llevaron el mensaje de la botella al Museo de Australia Occidental, donde los expertos confirmaron que la botella y el papel databan de ese periodo y que el Paula navegó en esa ruta en 1886.

La confirmación definitiva llegó cuando, en un archivo en Alemania, los investigadores hallaron el diario de navegación del Paula, en el que el capitán del barco detallaba el lanzamiento por la borda de una botella el 12 de junio de 1886. Las coordenadas también se correspondían con las escritas en la botella. 

Además, la comparación de la caligrafía de los mensajes en la botella con la del capitán mostró que eran idénticas.

Una botella de récord

De los miles de botellas que fueron arrojadas desde barcos alemanes como parte de este experimento, esta es solo la número 663. En términos absolutos, es la más antigua de todas las recuperadas a lo largo de la historia, ya que el récord anterior estaba en 108 años y 138 días y formó parte de un experimento similar de Gran Bretaña.

Ahora, la botella está expuesta en el Museo de Australia Occidental después de haber sido cedida por los Illman. 

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