Consigue escapar ileso de una serpiente tigre, una de las más venenosas del mundo

La serpiente se escondió en el bote.
La serpiente se escondió en el bote.
GIPPSLAND SNAKE CATCHERS / FACEBOOK

La mayoría de las personas retrocedería corriendo al ver una serpiente y si, además, se trata de una serpiente tigre, una de las más venenosas del mundo, nos faltarían piernas para huir. Sin embargo, Bob Thatcher, un banquero australiano de 80 años, vio a este animal, pero no tenía dónde ir.

El hombre estaba solo, en su pequeño bote de pesca de 1,8 metros por 1,2 metros, a once kilómetros de la costa, cuando vio que la serpiente se encontraba a solo unos centímetros de sus pies. Thatcher quería pescar algunos besugos y acababa de echar el ancla en el lago Wellington, ubicado en la región de East Gippsland.

"Pude ver este extraño objeto que no reconocí. Estaba a unos treinta centímetros de mis pies, sacando la lengua", explicó el hombre a The Guardian Australia. Además, añadió que no pudo evitar soltar algunas palabras malsonantes: "No me gustó el cabrón, eso es todo lo que dije".

Después, el hombre puso rumbo a la orilla y, en un momento dado, le lanzó a la serpiente un jersey para evitar que se moviera a sus anchas por el bote. "No hay salida. Es una situación incómoda", dijo Thatcher. Inmediatamente después, llamó a su hijo, que se puso en contacto con un cazador de serpientes. Lograron organizarse y, tras un tenso viaje de treinta minutos, el hombre desembarcó a las 14:30 horas.

Las serpientes tigre pueden ser impredecibles, con algunos individuos más agresivos que otros. El cazador de serpientes explicó: "Este no fue tan malo. Corría entre mis piernas cuando lo solté". Además, aunque no se sabe cuánto tiempo estuvo el animal en el bote, el cazador sospechó que podría haber subido mientras Thatcher estaba pescando: "Creemos que podría haber estado nadando y pensó que el bote de Bob estaba en tierra firme; esa es la idea hacia la que me estoy inclinando".

El profesor Isbister, un experto en veneno de serpientes, agregó que Thatcher había tenido mucha suerte al poder escapar con vida, pues el veneno de la serpiente tigre podía hacer que la víctima colapsara en quince minutos, dependiendo de la gravedad de la mordedura. Las víctimas pueden sufrir coagulación sanguínea y el veneno, una neurotoxina, puede causar parálisis.

El investigador añadió que cualquiera que sufra una mordedura de serpiente deberá permanecer quieto y aplicar un vendaje de presión para inmovilizar el área y "llegar al hospital lo más rápido posible".

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