Un tuitero detalla en un hilo las estrictas medidas sanitarias de China: "En Barajas solo tuve que rellenar un formulario"

Efectivos de la UME en el Aeropuerto Internacional de Málaga
Imagen de archivo de la UME en el Aeropuerto Internacional de Málaga.
EFE/Jorge Zapata

Tras el estricto confinamiento vivido de marzo a mayo, se ha instaurado entre nosotros la nueva normalidad. Se puede hacer una vida parecida a la que había antes de la Covid, pero teniendo en cuenta diferentes medidas sanitarias para evitar la propagación del virus. Y uno de los puntos más peligrosos y que genera polémica es las entradas y salidas de España a través del aeropuerto, y es que cada país tiene sus diferentes controles, algo que el tuitero Nyscalo se ha encargado de demostrar.

China fue la primera región en sufrir el coronavirus, pues allí fue donde se originó a finales de 2019. Pero actualmente es uno de los países que mejor afronta la pandemia, y sus medidas en el aeropuerto de Shanghái hacen gala de la buena gestión de la crisis sanitaria.

Así lo de mostró este hombre de Madrid que vive en la ciudad china. Tal y como tuiteó este lunes, estuvo pasando unas semanas con su familia en la capital española y, a su vuelta a su ciudad de residencia, "donde la vida ha vuelto a la normalidad", observó unas estrictas normas sanitarias que le hicieron "alucinar".

"Necesitas presentar una PCR con resultado negativo" y "enviar el informe del test a la Embajada china", comenzó explicando Nyscalo, quien describió el proceso como toda una "odisea".

El tuitero continuó contando que en Shanghái los iban sacando del avión por grupos y el desalojo podía durar hasta dos horas. Pero, al salir al aeropuerto, aquello podría ser perfectamente "otro planeta", pues todos los trabajadores visten el traje protector con mascarilla y pantalla protectora en la cara.

A cada pasajero le asignan un código QR identificativo y les hacen una segunda PCR. "Recogida la maleta, nos van separando por grupos para enviarnos a un hotel, donde haremos la cuarentena", explicó y añadió que la estancia la paga el viajero y vive un confinamiento vigilado.

Aunque no eligen el hotel en cuestión, son lugares "especialmente acondicionados donde al llegar te dan un termómetro y unas pastillas de lejía para que disuelvas las heces antes de tirar de la cadena".

"Cada día tienes que enviar a través de un QR tu temperatura corporal, a las 9 y a las 2. Prohibido dejar la habitación bajo ningún concepto", tuiteó y también aclaró que se pueden pedir alimentos de fuera a una tienda, pero "nada que venga cocinado de un restaurante".

Además, por si fuera poco con dos notificaciones diarias de temperatura, de vez en cuando se pasan por la puerta para tomar ellos la temperatura a las personas en cuarentena.

Tras otra PCR, le dejaron hacer la segunda semana de encierro en su casa, ya que él vive en Shanghái con su mujer. "Acababan de instalar un sensor en la puerta y una cámara de seguridad. Comenzaba a sentirme como Al Capone", bromeó el tuitero.

Después del traslado del hotel a su casa en furgoneta, dos policías le leyeron sus obligaciones. Durante su última semana en su casa, un médico acudía dos veces al día para medirle la temperatura y, el día 12 de confinamiento, le hicieron la última PCR que dio negativa y pudo volver a su vida normal.

"Esto lo hacen con todas las personas que entran a China, nacionales y extranjeros", comenzó Nyscalo aludiendo a la increíble forma de parar la Covid de un país tan grande como China. "Cuando a finales de septiembre hice el camino inverso, lo único que tuve que hacer al llegar a Barajas fue rellenar un formulario... a mano".

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