Las sandías cuadradas de Japón, una fruta muy curiosa de ver pero muy difícil de tragar

Sandía cuadrada japonesa.
Sandía cuadrada japonesa.
LAUGHLIN ELKIND

Como ya es habitual, Los Simpson acabaron prediciendo el futuro. En uno de sus capítulos, la familia amarilla viaja a Tokio, y en uno de sus paseos, Homer se da el capricho de comprar una sandía cuadrada por 150 dólares con intención de comérsela. Por desgracia, la fruta acaba rompiéndose antes de degustarla.

Y es que, al parecer las sandías cuadradas son muy populares en Japón, y tambien desorbitadamente caras. El negocio de las frutas de diseño en el país nipón lleva muchos años al alza, y es que son muy apreciadas por sus habitantes.

Las tiendas especializadas de frutas cobran cientos, incluso miles de dólares por frutas de todo tipo, lo que puede parecer extraño, pero está estrechamente relacionado con la cultura japonesa. Las frutas raras y caras se ofrecen tradicionalmente como obsequios a clientes, socios comerciales o familiares, y las personas gastarán con gusto una pequeña fortuna en una sola fruta solo para mostrar su respeto por alguien. 

Pero, aunque el destinatario puede saborear la mayoría de estas frutas tan caras, hay una que tiene un propósito puramente decorativo: las sandías cuadradas.

Desarrolladas hace unos 50 años por agricultores en Takamatsu, en la prefectura de Kagawa de Japón, como una forma de elevar el perfil de su comunidad entre los agricultores del país, las sandías cuadradas se han convertido en un símbolo icónico de Japón y en un producto muy valioso. No es raro que estas sandías de formas inusuales se vendan por alrededor de 100 dólares cada una, mucho más de lo que costaría una sandía normal de la misma variedad.

Esta gran desembolso por esta fruta no deja de ser peculiar, ya que las sandías cuadradas ni siquiera son comestibles, y mucho menos sabrosas. Se trata de un obsequio puramente ornamental.

Para conseguir esta forma, los agricultores las cultivan en cajas acrílicas o de cristal, para que se adapten a la forma deseada, incluso se pueden encontrar con una figura de corazón.

Al hacer esto no se les permite madurar, por lo que no se puede considerar que vaya a ser una fruta especialmente sabrosa. Por eso, los japoneses gastan dinero en estas sandías para decorar, ya que pueden durar hasta un año frescas.

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