Cientos de palomas persiguen a una mujer ante la falta de comida por la ausencia de personas en la calle

  • La cuarentena ha hecho que ya no se vean personas dando migas de pan a los pájaros.
Las palomas también son víctimas de la pandemia y ante la falta de comida o sobras por las calles, comienzan a perseguir a toda persona que parezca llevar alimento. Es el caso de esta señora acosada por las calles de Benidorm por decenas de estos pájaros.
Las palomas también son víctimas de la pandemia y ante la falta de comida o sobras por las calles, comienzan a perseguir a toda persona que parezca llevar alimento. Es el caso de esta señora acosada por las calles de Benidorm por decenas de estos pájaros.
Las palomas también son víctimas de la pandemia y ante la falta de comida o sobras por las calles, comienzan a perseguir a toda persona que parezca llevar alimento. Es el caso de esta señora acosada por las calles de Benidorm por decenas de estos pájaros.

La cuarentena por el coronavirus está dejando estampas inimaginables. Las calles de ciudades tan transitadas como Madrid o Barcelona están completamente vacías de personas. Pero no hace faltar irse a una capital para ello, también llama la atención en municipios turísticos como Benidorm, en Alicante, donde las palomas ya no saben qué hacer para que alguien les eche comida.

Así lo ha mostrado el youtuber Josemicod en su cuenta de Twitter con un vídeo que ya acumula más de 1.200 likes. Como si se tratara de la propia Blancanieves llamando a sus amigos animales, una señora con un carrito de la compra camina completamente rodeada de palomas.

Y es que estas aves suelen alimentarse de lo que encuentran por la calle o de lo que los propios viandantes les echan. Es muy típica la imagen de un anciano o anciana dándole migas de pan a estos pájaros, algo que ahora es imposible de ver a causa de la cuarentena.

Todo el mundo está encerrado en casa, por lo que las aves no estarán entendiendo qué ha pasado con su alimento y con las personas que se lo daban. Por ello, al encontrar a esta mujer, esta gran bandada de palomas la rodeó y siguió por donde iba, sin apenas dejar que se moviera.

Se desconoce si la señora llevaba el carro lleno (y las aves olieron la comida) o vacío (porque iba dirección al supermercado), pero lo que está claro es que las palomas se alegraron mucho de verla.

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