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Por su textura suave y untuosa, que a su paso por boca resbala, su color púrpura veteado por el tocino y sus aromas delicados, el jamón extremeño es uno de los mejores del mundo.

La despensa extremeña, cincelada con mil y una influencias

  • Natural, variada y muy sabrosa, esta cocina ofrece infinitas posibilidades culinarias que harán las delicias de los paladares más exquisitos.

El patrimonio extremeño está cincelado por la influencia de las culturas que por ella han pasado. Una miscelánea rica y muy variada que no solo se aprecia en la arquitectura y arte que hay de norte a sur, también se refleja en su gastronomía. Y es que la despensa extremeña, que presume de diez denominaciones de origen protegido, destaca por la naturalidad y calidad de sus materias primas, sus sabores y su marcada personalidad, con rasgos pastoriles y rurales.

Uno de los productos que más fama han conseguido dentro y fuera del territorio nacional es el jamón de bellota: perniles alargados, estilizados y siempre con su pezuña negra, seña de identidad de esta delicia que tan bien viste cualquier mesa. Y del cerdo ibérico, tal y como reza el refrán: "hasta los andares". Pancetas y tocinos entreverados; morcillas, patatera y lustres; también salchichones, lomos ibéricos, chorizos y morcones hechos con carne picada de cerdo de bellota y adobados con especias, entre las que destaca el pimentón, también de la tierra, pues es típico de La Vera.

Quesos de prestigio internacional
Tres son los quesos estrella de Extremadura, tres joyas gastronómicas que han sabido conquistar los paladares de todos aquellos que han podido degustarlas. La Torta del Casar, uno de los quesos de oveja más populares, destaca por su aroma, su intenso sabor y por su textura cremosa única que invita a tomarla untada sobre pan a temperatura ambiente, y nunca a porciones. Otro capricho ovino es el de La Serena, también con denominación de origen, que también se degusta untado.

De cabra y con una textura totalmente diferente se presenta el queso de Los Ibores, tradicional de esta comarca y de otras como Las Villuercas, La Jara y Trujillo. Se suele disfrutar en aceite o con pimentón de la Vera, aunque espolvoreado sobre un carpaccio de ternera adquiere unos matices dignos de saborear.

¿Y la mejor manera de maridar estas delicias? Con alguno de los vinos de la tierra, muy bien considerados por las guías enológicas más reconocidas del país. Más allá de los más pujantes, pertenecientes a las D.O. Ribera del Guadiana, están los de vinos de los pagos, los de la tierra y, por supuesto, los de pitarra (elaborados en bodegas familiares de manera artesanal, que suelen guardarse en tinajas de barro y que son ideales para acompañar unas buenas migas a la pastora).

Todos estos productos, que tan solo son una breve muestra de la riqueza gastronómica de la región, se apoyan en el sello 'Alimentos de Extremadura': un sinónimo de excelencia y garantía para el consumidor, que engloba decenas de productos, entre ellos, jamones y embutidos, pimentón, frutas, arroces, hortalizas, aceites y vinagres, quesos, vinos, cava y licores, carnes frescas, miel, conservas y turrones. También cuentan con 'Organics Extremadura', el sello de los productos ecológicos.

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