Zidane y Materazzi
Zidane, en pleno cabezazo a Materazzi. (Peter Schols/reuters) Reuters
Un grupo de aficionados franceses defendieron este jueves ante la justicia francesa su demanda contra la FIFA y la Federación Francesa de Fútbol (FFF) por el
uso del vídeo para decidir la expulsión de Zinedine Zidane en la final del Mundial por el cabezazo al italiano Marco Materazzi.

El juez del Tribunal de París que examinó el recurso del abogado penalista Mehana Mouhou, que actúa en nombre del "Colectivo Nacional por la Verdad sobre la Final del Mundial y Justicia Mundial 2006", se pronunciará el próximo día 15 sobre si la admite a trámite.

Mouhou instó al magistrado a que se abra una instrucción para determinar si se utilizó el vídeo para tomar la decisión de expulsar a Zidane tras el cabezazo a Materazzi, ya que a su juicio recurrir a ese dispositivo técnico no es legal desde el punto de vista del procedimiento.

El letrado solicitó que se requisen todas las grabaciones de vídeo sobre los hechos en manos de la FIFA y del comité de organización del Mundial de Alemania y que se tome declaración a una serie de testigos, en particular al seleccionador francés, Raymond Domenech.

Domenech fue el que levantó la polémica justo al término del partido, pero la FFF no le siguió en sus primeros comentarios, y de ahí que aparezca como acusada al igual que la FIFA, que paradójicamente en el pasado se ha mostrado en contra de la intrusión del vídeo en las decisiones arbitrales.

"Montaje publicitario"

El abogado que representó a la FIFA ante el Tribunal de París, Francois Viterbo, recordó que no sólo la justicia francesa no es competente para pronunciarse sobre un partido que se jugó en Alemania, sino que no corresponde a un magistrado entrometerse en el desarrollo de un partido de fútbol.

El letrado de la FFF, Benjamin Peyrelevade, consideró que la iniciativa de los dos colectivos de aficionados es un montaje "publicitario" que pretende aprovecharse de la notoriedad de un acontecimiento como la expulsión de Zidane en el Mundial.

Los demandantes, por su parte, han asegurado que su objetivo no es rehabilitar la figura de Zidane, sino que es una iniciativa que se enmarca únicamente en el terreno de la legalidad jurídica.