Zinedine Zidane ya no piensa en Materazzi. Así lo ha asegurado el astro francés, ex del Real Madrid, en la página web de la FIFA, en la que ha afirmado que "no quiere" hablar del cabezazo, que le propinó en la final del Mundial de Alemania en 2006, ya que para él ya "es historia".

De lo que si habla Zidane, que fue expulsado por aquel incidente en el que fue su último partido como profesional, es sobre el próximo campeonato del mundo, que tendrá lugar el año que viene en Sudáfrica y en el que tiene muchas esperanzas de cara al fútbol de ese continente.

El Mundial ofrece a África la oportunidad de demostrar al resto de lo que es capaz

"Es fantástico para al fútbol africano vivir un Mundial en su propio territorio y a mí me parece apasionante. Creo que ofrece a África la oportunidad de demostrar al resto del mundo de lo que es capaz, y para los equipos africanos es la mejor ocasión de presentar al mundo su valía". El astro francés animó además a los aficionados a disfrutar "a tope de cada segundo" de la competición porque puede que no vuelvan a vivir algo parecido "jamás".

En la entrevista, el Balón de Oro del año de 1998 relató cómo vivió el Mundial que se celebró en su país ese mismo año: "Uno de los recuerdos más emotivos es el espectáculo de la gente abrazándose por las calles cuando nos proclamamos campeones del mundo en casa. Eran personas de todo tipo y condición, blancas o negras, y muchas lloraban de alegría. Lo conservo como una de mis experiencias más gratificantes", señaló.

En lo que se refiere a lo futbolístico, Zidane no quiso dar un favorito de cara a la Copa Confederaciones, trofeo que enfrenta a las selecciones campeonas en sus continentes y a la ganadora del último mundial entre el 15 y el 28 de junio y en el que participa España.