Este barco se hunde

El Real Zaragoza, que disputó la segunda parte con diez, no tuvo ideas y hubo pañolada en La Romareda.
Turienzo Álvarez le muestra la roja a César por parar el balón con la mano fuera del área.
Turienzo Álvarez le muestra la roja a César por parar el balón con la mano fuera del área.
Efe
El Real Zaragoza se hunde sin remedio en el pozo de la clasificación y la afición de La Romareda, cansada de malos resultados, demostró ayer su indignación con una pitada monumental. Este equipo, que sólo ha ganado un partido de Liga en trece jornadas, no funciona y los socios no quieren más excusas. Se necesitan soluciones ya y el técnico, Víctor Muñoz, podría ser el sacrificado.

Con la baja de Savio, que tuvo que asistir al funeral de su padre, el Zaragoza perdió a su hombre más creativo, y la pareja de delanteros Diego Milito-Sergio García se quedó sin balones. El Sevilla sólo tuvo que esperar su momento para sentenciar.

Poca presión al rival

En el primer tiempo hubo intercambio de golpes, pero fue el Sevilla quien tuvo las ocasiones más claras, saldadas con buenas intervenciones de César. El portero zaragocista, no obstante, no terminó el partido al ver la roja antes del descanso por parar un balón fuera del área. Con un hombre menos, se acabó el poco Zaragoza que había, aunque, antes de claudicar, Sergio García estrelló un balón en el palo.

La segunda mitad fue toda para el Sevilla, que pronto se encontró con un gol de Saviola. A partir de ahí, los de Juan de Ramos se replegaron y el Zaragoza no supo, ni pudo, buscar el empate. En el tiempo de prolongación, Alves anotó el segundo para el cuadro hispalense.

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