Diego Milito protege el balón ante el acoso de Oleguer.
Diego Milito protege el balón ante el acoso de Oleguer. Francisco Bagues/EFE
Arde la Liga: el Zaragoza venció con justicia a un desdibujado Barcelona (1-0) y puso el campeonato patas arriba.

Las consecuencias de la derrota de los azulgrana en la Romareda pueden ser varias y ninguna buena para los culés: si el Sevilla gana su compromiso ante el Racing de Santander será el nuevo líder; el Madridponerse a dos puntos puede y meterse de lleno en la pelea por el título y, por último, el Zaragoza aprieta la lucha por la Liga de Campeones.

Pero lo peor de la derrota fue la mala imagen que ofreció el Barcelona. Una vez más se comprobó que sin Eto'o el Barça pierde fuerza en el ataque.

Ronaldinho y Messi estuvieron desaparecidos y el equipo apenas si creó ocasiones de peligro ante el marco del Zaragoza.

Lo peor de la derrota fue la mala imagen que ofreció el Barcelona

La primera parte del Barcelona fue pésima: hacía mucho tiempo que el Barcelona no jugaba tan mal. El Zaragoza le dio todo un repaso en ese período.

El equipo de Rijkaard no creó ni una sola ocasión en la primera parte: todas fueron del Zaragoza. Los de Víctor Fernández dieron un recital de fútbol dinámico, incisivo y profundo.

Fue el Zaragoza un equipo convincente que superó en todas las líneas al Barcelona. Sólo le faltó un poco más de serenidad y puntería ante la portería de Valdés.

Mejor en la segunda

El "baño" del Zaragoza fue tal que Frank Rijkaard debió de decirles algo a sus jugadores en el descanso. La segunda parte comenzó con un Barcelona más agresivo: los azulgrana adelantaron líneas, se hicieron con el mando del juego y dispusieron de una clara oportunidad en las botas de Deco.

Poco duró, sin embargo, el empuje del Barcelona: a los once minutos de la segunda mitad Diego Milito marcó el único gol del partido en un claro error de Víctor Valdés.

A partir de ahí el Zaragoza apostó por el contragolpe. Fue el Barça el que dominó el juego pero le faltaron profundidad e ideas. Dispuso, sí, de alguna oportunidad (una clarísima de Messi) pero sin Eto'o el gol en Can Barça es un bien escaso.

Tan escaso como el buen juego del Barcelona y, sobre todo, de Ronaldinho al que nadie vio en Zaragoza. Debe ponerse las pilas el brasileño si no quiere que al Barça se le escape la Liga. De momento las cosas no pintan bien.