Susie Wolff
Susie Wolff se abrocha el casco antes de disputar una sesión de entrenamientos libres con Williams. Williams Racing

Las mujeres piloto que quieran dedicarse al automovilismo de monoplazas tendrán, a partir de 2019, un nuevo campeonato sólo para féminas, las W-Series. Este nuevo certamen comenzará en mayo de 2019, y nace con el objetivo de romper las supuestas barreras que tienen las féminas frente a los hombres en el automovilismo.

Detrás del proyecto están Adrian Newey (diseñador jefe de Red Bull), David Coulthard (ex piloto de F1) o Matt Bishop (ex director de comunicación de McLaren), y mantiene que su idea es ayudar a la igualdad frente a los hombres, pese a que llegue a través de la segregación.

"En el corazón del ADN de las W Series está la firme creencia que las mujeres pueden competir de igual forma con los hombres en el deporte del motor. De cualquier modo, unas Series exclusivamente femeninas son esenciales de cara a forzar una mayor participación femenina", afirman en el comunicado de nacimiento del proyecto.

Las pilotos que quieran participar tendrán que pasar un proceso de preselección, tanto en pista como de simulador, además de test de conocimientos técnicos y pruebas físicas. Las 18-20 mejores de estas pruebas podrán inscribirse en el campeonato, que arrancará en mayo de 2019 y se disputará por algunos de los mejores circuitos europeos.

Todos los coches serán iguales, basados en un chasis T-318 Tatuus de Fórmula 3 (los que se usa en el campeonato europeo en el que compite, por ejemplo, Mick Schumacher, hijo del 'kaiser'), con motores Autotecnica Motori de cuatro cilindros y 1.8 litros turbo, con seis marchas y adaptados con el halo que ya se ve en la Fórmula 1.

El montante económico de los premios asciende a 1,5 millones de dólares (unos 1,3 millones de euros), con 500.000 para la vencedora del certamen.

Mujeres contra el campeonato de mujeres

La idea no está exenta de polémica. Hay una buena parte del mundo del automovilismo que considera este campeonato una forma de discriminación positiva, que lejos de fomentar la igualdad, fomenta la separación entre mujeres y hombres. Es el caso de Pippa Mann, piloto británica que compite en la IndyCar, que desde hace tiempo es una de las voces más críticas hacia este tipo de acciones.

Mann ha tuiteado su opinión en manera muy clara: "Hoy es un día muy triste para el motorsport. Aquellos con presupuesto para ayudar a las pilotos mujeres han elegido separarlas en lugar de apoyarlas. Estoy profundamente decepcionada de vivir este histórico paso atrás".

En la Fórmula 1 no ha habido demasiadas mujeres, y ese es el objetivo a paliar. La última en participar en una sesión oficial de entrenamientos fue Susie Wolff, ex probadora de Williams. Disputó dos sesiones de entrenamientos libres en las temporadas 2014 y 2015 con el equipo británico.

Antes que ella, nombres como Lella Lombardi (la única mujer que puntuó, con medio punto en el trágico GP de España de Montjuic en 1975) o la mítica Maria Teresa de Filipis, la primera fémina que disputó un Gran Premio de Fórmula 1, en 1954.

En cuanto a españolas, sólo dos mujeres se acercaron al Gran Circo: la malograda María de Villota, que murió por las consecuencias de un grave accidente cuando probaba con Marussia, y Carmen Jordá, cuya vinculación quedó limitada a ser piloto de desarrollo sin apenas protagonismo en el equipo Lotus (hoy Renault). Esta última ha sido una de las que más ha presionado para que exista un campeonato únicamente femenino, ya que considera que las mujeres están en desventaja física con los hombres a la hora de pilotar.