La vuelta al mundo en pared vertical
Eneko escala el Totem Pole; Iker espera abajo. (J. Baraizarra)
El día de Reyes, los hermanos Pou, Eneko e Iker, ascendieron, en escalada libre, el Fitz Roy, cumbre situada en la Patagonia argentina y sexta etapa del proyecto 7 Paredes 7 Continentes, su particular vuelta al mundo para escalar las siete paredes verticales más impresionantes. «Fue nuestro mejor regalo», asegura Eneko a 20 minutos desde el único teléfono del pueblo de El Chaltén (Argentina).

Estos dos vitorianos ya afrontaron en 2006 esta montaña cinco veces, pero fallaron por el frío extremo, el viento y la nieve. Sin embargo, de aquella tentativa queda pendiente su canonización: «Rescatamos a tres alpinistas franceses, después de que montañeros de reputado prestigio nos negaran ayuda, y han pedido formalmente al Vaticano que nos canonice».

Además del Fitz Roy, Iker y Eneko han culminado, desde 2003, El Capitán, en el parque estadounidense de Yosemite; el Tsaranoro, en Madagascar (África); el Naranjo de Bulnes, en los Picos de Europa; el Totem Pole, en Tasmania (Australia), y la Torres del Trango, en el Himalaya paquistaní. Sólo les queda una cumbre, en la cordillera de la Reina Maud, en la Antártida.

«En Yosemite, un oso quiso comerse el macuto de unos italianos mientras nosotros estábamos en la pared y una serpiente cascabel estuvo a punto de morderme. Y en Pakistán dormimos cinco noches colgados», enumera Eneko entre las múltiples anécdotas de sus viajes.

Turismo en el Everest

Con esta iniciativa, ambos hermanos quieren dignificar la escalada libre –«el estilo más puro porque enfrenta al hombre y a la roca sin instrumentos»– y recalcar que «por las vías normales y con dinero se puede subir el Everest. Ya existe un turismo de ochomiles».

En la mochila de sus padres

Eneko e Iker Pou crecieron en su habitación con un póster gigante del Totem Pole y escalaron sus primeros tresmiles en la mochila de sus padres cuando apenas les habían salido los dientes. «Aun así, si fuera por sus progenitores (Itziar y Francisco Javier), y a pesar de que ellos también son montañeros, tendríamos otro tipo de trabajo menos peligroso», afirma Eneko.