Gilbert vence en Toledo y Mosquera, cortado al final, le cede 12 segundos a Nibali

  • Apasionante final de la 19ª etapa de la Vuelta a España 2010.
  • El líder refuerza su jersey rojo en la víspera del último final en alto.
  • La Bola del Mundo se estrena y decide entre el italiano y el gallego.
El ciclista belga Philippe Gilbert, Omega Pharma, levanta los brazos al cruzar en primera posición la meta de la decimonovena etapa de la Vuelta.
El ciclista belga Philippe Gilbert, Omega Pharma, levanta los brazos al cruzar en primera posición la meta de la decimonovena etapa de la Vuelta.
EFE

Philiph Gilbert es un corredorazo. El belga, un clasicómano de combatividad constante y creciente palmarés, se anotó en Toledo su segunda etapa de esta edición de la Vuelta. Como cuando ganó en el Castillo de Gibralfaro de Málaga, allá por la ya lejana tercera etapa, la llegada tenía su miga por un exigente repecho final.

El ciclista del Omega Pharma-Lotto se aprovechó del trabajo de caza de la fuga del día, dejó hacer pese a los diversos ataques que se sucedieron y, ya en el último kilómetro, arrancó con tal fuerza que ni un sprinter puro como Tyler Farrar pudo superarle.

La jornada más larga de esta edición, con 232 kilómetros, contaba además con el plus de un final nervioso lleno de curvas, descensos y repechos. Tan ratonero que en la cuna del Águila Bahamontes el Tiburón Nibali sacó los dientes con una inteligentísima lectura de la carrera y, acabando sexto, reforzó su liderato con 12 segundos, los que le picaron a Ezequiel Mosquera en meta.

El gallego, vigésimo primero, se cortó en un final donde algo así era posible. Y ese corte, uno de tantos en un pelotón fraccionado, más allá de Gilbert y de un éxito que le postula al arco iris en el próximo mundial, estuvo la miga del día en una Vuelta de fuertes emociones.

Todos los días pasan cosas y Toledo no fue una excepción. Por el simple hecho de sus rampas de hasta el 20% y su estrecho firme cementado, este sábado tampoco lo será la Bola del mundo. Nibali y Mosquera, separados ahora por 50 segundos, se terminan de jugar la Vuelta 2010.

Franck Schleck pinchó

Condenado por un pinchazo dentro de los tres últimos kilómetros, el luxemburgués Frank Schleck se despidió casi del todo de sus opciones de podio.

El eslovaco Peter Velits, muy atento, entró quinto, junto a Nibali. El tercer cajón del podio es suyo salvo desgracia. Schleck, ahora quinto, se encuentra a tres segundos de la cuarta plaza que ocupa ahora Purito Rodríguez. Una distancia asumible para ser otro ilustre que acaba cuarto, como Ivan Basso en 2009, Cadel Evans en 2007, Carlos Sastre en 2006, Pavel Tonkov en 1999 o Lance Armstrong en 1998.

“No me gustaba nada esta llegada -dice Mosquera sin perder la sonrisa-. El final se ha vivido con mucha tensión. En una curva Frank Schleck casi se va al suelo, le hemos evitado como hemos podido y hemos tratado de remontar posiciones. Cuando estabamos de nuevo delante ha empezado el último repecho y yo ya no podía más”.

Nibali: "No me preocupa la Bola del Mundo"

Con cara de póquer, Nibali no se mostró muy efusivo con una ganancia que le puede haber dado su primera grande. Tampoco especialmente preocupado por una Bola del Mundo que desconoce. “No me preocupa; conozco el Plan de Corones, el Mortirolo, el Zoncolan… La de mañana será otra historia”, se limitó a decir.

Tal vez donde tenía que hablar lo hizo: en la carretera. Ejerció de líder, moviéndose en carrera, mostrando esas dotes tan italianas para los finales complejos, esos reflejos presentes en el ADN del ciclismo transalpino. Cuestión de cantera.

No se puede hablar de carrera ganada. Esos 50 segundos entre Nibali y Mosquera se relativizan por las bonificaciones que reciben los tres primeros en cada etapa (20, 12 y 8 segundos) o por la influencia de la posible lluvia en la tracción de las bicis sobre un hormigón de pendientes inhumanas.

No hay que olvidar que el de Xacobeo ha logrado dejar atrás al italiano en Pal, en los Lagos de Covadonga y en Cotobello. En la cima andorrana le reventó. En Cotobello, Nibali se quedó sin margen de respuesta dentro del último kilómetro. Y quizá por eso ha estado tan atento al corte, sabedor de que Mosquera cuesta arriba anda más y no debe cebarse en seguir su rueda.

La Bola del Mundo, esos tres mil metros cementados que nacen en la cima de Navacerrada y llegan hasta los 2.247 metros, tendrán la última y definitiva palabra. Como siempre soñó Enrique Franco, el fallecido ex director de la Vuelta. Pero Nibali lo tiene mejor que ayer para ser el quinto italiano en vencer la ronda española. “Para mí es un líder muy sólido, pero a poco que me acompañen las fuerzas , atacaré”, avisa Ezequiel.

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