La violencia golpea de nuevo al fútbol. La noche del pasado sábado, nueve jugadores del Club Atlético Rosario Central de Catalunya y su entrenador fueron atendidos en las urgencias del Hospital del Mar de Barcelona, tras recibir una brutal paliza por parte del equipo al que se enfrentaban, el Bada Bing, y de la hinchada que les apoyaba, en un partido de Tercera Regional.

El colegiado, Tomás Aquino, que tuvo que refugiarse en su vestuario para salvaguardarse de las agresiones, suspendió el partido en el minuto 74 y anotó los incidentes en el acta arbitral.

Según un comunicado emitido por el Club Atlético Rosario Central de Catalunya, "la inacción de los Mossos d'Esquadra, la pasividad y complicidad de la Federación Catalana de Fútbol y las agresiones criminales de los aficionados y jugadores del Bada Bing derivó en 10 personas ingresadas en urgencias. Nos gustaría creer que esto no se debe a que somos un club catalán formado en su mayoría por inmigrantes. Queremos creer que la Justicia investigará en profundidad y condenará a los culpables. Lamentablemente, los hechos sucedidos no son alentadores en dicho sentido".

El equipo se ha retirado de la competición, harto de los insultos que recibe

Por otro lado, El Periódico de Catalunya cita palabras del presidente del Rosario, Ernesto Sukerman, quien  encabezó ayer por la tarde la delegación de su equipo que presentó las pertinentes denuncias en la comisaría de los Mossos d'Esquadra. Sukerman aseguró que "un seguidor del Bada Bing me golpeó con una barra de aluminio, a pesar de advertirle de mi minusvalía en una pierna". El Rosario ha decidido retirarse de la competición, "harto ya de los continuos insultos que recibimos".

La afición parece vinculada con los Boixos Nois

El Rosario Central es un conjunto barcelonés que está formado por futbolistas argentinos, uruguayos, marroquíes, bolivianos, ecuatorianos, paraguayos y catalanes.

Los jugadores del Bada Bing, que  ya ha protagonizado diversos incidentes esta temporada, visten las camisetas oficiales del Barça pero sin el escudo del club, mientras que los hinchas, según la denuncia del Rosario Central, lucen bufandas y otros símbolos de los Boixos Nois.

Emiliano Esperanza, jugador del Rosario, que se libró de ser apaleado explicó al Periódico de Catalunya que "uno de los jugadores rivales me dijo: si Franco se levantase te cortábamos la cabeza y la envolvíamos para enviarla a vuestro país".

Su hermano Camilo no tuvo tanta suerte. "Le apalearon --añadió Emiliano-- y en el suelo le dieron tantas patadas que le arrancaron una oreja. Sangrando y con la oreja colgando corrió hasta un coche que le auxilió. Desde allí avisó a la ambulancia".