Ben King
Ben King, vencedor de la cuarta etapa de la Vuelta 2018. EFE

La cuarta etapa de la vuelta cubría la distancia entre Vélez-Málaga y el inédito Puerto de Alfacar, en la sierra de Alfaguara, a 1.435 metros de altura. Una meta coronada por Benjamin King tras un esfuerzo descomunal del norteamericano del Dimension Data.

Era una de las jornadas más esperadas de la primera semana que, sin embargo, sorprendió a propios y extraños por su desarrollo. El pelotón, con varios pesos pesados del grueso de la Vuelta, renunció a neutralizar al grupo de 9 ciclistas que inició escapada en los primeros compases del día.

Aproximadamente a 150 kilómetros de la meta, Nikita Stalnov (Astana), Aritz Bagues (Euskadi-Murias), Óscar Cabedo (Burgos-BH), Ben King (Dimension Data), Jelle Wallays (Lotto-Soudal), Lars Boom (Lotto-NL Jumbo), Pierre Rolland (Education First), Luis Ángel Maté (Cofidis) y Ben Gastauer (AG2R-La Mondiale) se escaparon, llegando a sacar una distancia de más de nueve minutos a un pelotón que continuó su marcha como si nada aconteciera. Una decisión que deslució el espectáculo que a priori se esperaba de una etapa de estas características, la primera de la Vuelta18 que prometía mantener despierto en el sofá hasta al más perezoso.

Así se desarrolló la mayor parte del recorrido hasta que, a falta de unos 15 kilómetros, cuando preparaban piernas para la subida del Alfacar, Wallays -que después se quedaría atrás- King y Stalnov abrieron hueco con los otros seis compañeros de fuga, rumbo a la victoria.

Con esta situación arrancaba la subida al Puerto de Alfacar. Una ascensión de algo más de 12 kilómetros con desnivel del 5,4% y con un duro tramo a media subida del 11%.

Justo antes de llegar a ese punto, Wallays se fue quedando y formó grupo perseguidor con Rolland, a unos 25 segundos de Stalnov y King. El norteamericano del Dimension Data llegó a relamerse con serias opciones de vestirse de rojo dada la profunda brecha. Tanto el líder, Kwiatkowski, como su inmediato perseguidor, Alejandro Valverde, rodaron durante unos segundos, mimetizados con el pelotón, a más de un minuto del virtual líder.

Entretanto, el pelotón comenzó a volar a su paso por la localidad granadina que da nombre al puerto final, en el marco rocoso y cálido de la sierra de Alfaguara. Sin embargo, la brecha abierta por la pronta escapada era ya imposible de rectificar a menos de 6 kilómetros para el ocaso de la etapa.

A lo largo de la dura subida se sucedieron los ataques entre los rezagados que, en los últimos kilómetros, despertaron del letargo para arañar segundos en la general.

Finalmente, con el arreón de las últimas pedaladas, Kwiatkowski se ganó el derecho a vestir de rojo también en la quinta etapa y la jornada regaló espectáculo con la emoción propia de lo inesperado.

Valverde, aunque sin quitar ojo a la amenaza Yates, se quedó junto a Nairo por instinto protector. El español del Movistar concluye la jornada en cuarta posición de la general, a doce segundos de Kwiatkowski, y superado por el británico del Mitchelton-Scott (2º) y Emanuel Buchman (3º).