Fernando Hierro, en un entrenamiento de la Selección española.
Fernando Hierro, en un entrenamiento de la Selección española. EFE

España vive en un momento de incertidumbre. El despido de Julen Lopetegui ha dejado el equipo nacional sin el hombre que ha diseñado el proyecto durante los últimos dos años, y evidentemente las dudas sobre cómo afrontará Fernando Hierro la dirección del equipo están presentes a escasas horas del debut de España frente a Portugal.

El técnico andaluz ha dejado claro que no va a tocar nada en lo que el actual entrenador del Real Madrid ha estado trabajando durante toda la fase de clasificación, de modo que cabe esperar que tras su mensaje en la rueda de prensa de presentación veamos un once muy similar al que hubiera firmado Lopetegui: un 4-3-3 en el que Busquets, Iniesta, y Thiago o Koke forman el medio campo, y Silva e Isco ocupan la zona de tres cuartos, con un delantero -aún incógnita- por delante.

Es cierto que esta versión con tantos centrocampistas ha provocado que España tuviera problemas en términos de profundidad, y la gran incógnita es si Hierro buscará solventarlo desde el once inicial, algo que evidentemente le situaría en el foco incluso antes de empear el partido. Una titularidad de Lucas Vázquez o Asensio quizás provocase una presión desde lo mediático algo innecesaria antes incluso de que empiece a rodar la pelota.

En cualquier caso, la convocatoria es la que es, y Hierro tampoco tiene mucho margen de maniobra en caso de no confiar en el plan que había impuesto Lopetegui. Quizás, si la posesión no es de la calidad esperada, el ex del Real Madrid podría buscar un repliegue más sólido, quizás juntando a Busquets con Saúl en la zona ancha, apartando a Koke a una banda, lugar que conoce bien en el Atlético de Madrid, y sólo dejando espacio para uno de entre Iniesta, Isco o Silva en el otro perfil, si decidiera formar un 4-4-2 y jugar con dos delanteros.

En cualquier caso, la principal duda con Hierro es si será tan intervencionista como Lopetegui en cuanto a la dirección de campo. El actual técnico blanco tenía más que preparada una variante con tres centrales mucho más agresiva en caso de necesidad (lo vimos en el último amistoso frente a Túnez) y ahí es donde puede haber cierta preocupación, ya que es el manejo de las variantes del banquillo para cambiar el partido debe ejecutarse bajo la elección de otro técnico. Sin duda, una situación delicada.