Bottas y Ricciardo
Momento del choque entre Valtteri Bottas y Daniel Ricciardo al final del GP de Hungría. Captura de pantalla

Valtteri Bottas se convirtió en el gran protagonista del final del GP de Hungría de Fórmula 1. El finlandés estuvo a apenas cinco vueltas de conquistar un nuevo segundo puesto, por detrás de un Lewis Hamilton inalcanzable, pero tuvo dos toques que, vistos con perspectiva, no tuvieron mayores consecuencias.

Primero fue con Sebastian Vettel. En Ferrari plantearon una estrategia a contrapie con respecto a Mercedes, como se vio al final de la prueba: Vettel llegó a las últimas vueltas con neumáticos ultrablandos, más competitivos pero también más frágiles, mientras que Bottas llegó con blandos, más gastados y menos rápidos. Poco podía hacer el finlandés para evitar que le pasase.

En la acción en sí, hay dos factores a tener en cuenta: ¿podía haber frenado antes Bottas? ¿Debería haberse abierto más Vettel? Cualquiera de las dos acciones habrían evitado el choque, pero visto el resultado final (Bottas 5º y Vettel, 2º), los comisarios decidieron no entrar a investigarlo y considerarlo una acción de carrera sin más.

Algo distinto fue el golpe con Daniel Ricciardo. El australiano, votado como piloto del día, venía de remontar desde la parte de atrás, y se encontró a falta de un par de giros con un Bottas con el Mercedes tocado. El finlandés no hizo mucho para evitar el choque con el de Red Bull, toda vez que su monoplaza iba dañado por el golpe previo con Vettel.

Ricciardo estuvo a punto de ver cómo le dejaban sin unos jugosos puntos que se había ganado a pecho, por culpa de un Bottas que se pasó de optimista en la entrada a la primera curva. Sin embargo, al final, el de Mercedes cedió la posición con el de Red Bull, que acabó en una meritoria cuarta posición. Los comisarios tomaron nota de la acción, y de la inmediata reacción de Bottas como atenuante.

Por eso, dirección de carrera tomó una decisión salomónica. Castigaron a Bottas, pero con diez segundos que, a efectos prácticos, no suponen nada. Mantiene la quinta posición.

Bottas no estaba nada satisfecho después de la carrera, y mucho menos cuando su jefe, Toto Wolff, le calificó como "un compinche perfecto". "Eso de 'compinche' duele un poco", respondió ante la prensa Bottas, que se quitó responsabilidad de los accidentes.