Este Valencia se gusta

Los de Flores controlan el juego ante un Madrid que falló un penalti.
Carlos Marchena presiona y obstaculiza el avance del madridista Robinho.
Carlos Marchena presiona y obstaculiza el avance del madridista Robinho.
Paco Campos/EFE
Ni Rafa Nadal, asistente de honor al palco del Santiago Bernabéu, podría imaginar antes del partido que el Valencia neutralizaría al Real Madrid en su propio campo. Y ni tan siquiera durante el partido, porque muy pronto el colegiado Daudén Ibáñez señaló un penalti a favor del equipo madridista, que Zidane se encargó de marcar y hubiera supuesto otro partido totalmente diferente.
 
Ambos equipos bregaron a fondo, no sin dureza, pero en el cara a cara el Valencia está más hecho. Pese a que tal vez no tenga la calidad del Real Madrid, se encontró cómodo. El Madrid tenía las de perder.
 
Tras el penalti fallado por Zidane, un demoledor libre directo de Baraja abrió el marcador. Raúl empataría quince minutos después y, sin apenas respirar, Villa establecería el 1-2 definitivo al convertir un polémico penalti por mano de Sergio Ramos.  Y con el marcador lleno de goles, se llegó al descanso.
 
Ataque y contragolpe
 
La segunda parte, en la que Carboni saltó al campo y se convirtió en el hombre de más edad en jugar en Primera División, cambió el guión. Un Real Madrid al que el Valencia estaba cuestionando en su propio campo en el marcador, saltó en busca del empate, no sin sufrir los sustos de un Valencia que al contragolpe se desenvuelve como pez en el agua. El Madrid tuvo ocasiones, pero no concretó y el Valencia, a lo suyo, casi sentencia si no es por Sergio Ramos.
 
Al final, el Real Madrid quedó con nueve después de la expulsión de Gravesen, tras cortar un contragolpe, y Beckham, que vio dos amarillas. Y el Valencia, cuarto, hace líder al Getafe.
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