Una sola medalla, el bronce conseguido por Juan Carlos Higuero en la final de 1.500 metros y ocho finalistas, resumieron la actuación de la selección española en Valencia, la segunda peor en doce ediciones de los campeonatos del mundo en pista cubierta.

España, que alineó a un equipo de 24 atletas, ocupó el puesto 25 en el medallero (36 países ganaron al menos una medalla) y el noveno en la clasificación por puntos, con un tercer puesto (Higuero), tres cuartos (Beitia, Casado y Mayte Martínez), un quinto (Montaner), un séptimo (Quiñónez) y dos octavos (Onyia y Sergio Sánchez).

Con este resultado, España retrocede a los niveles de Toronto'93, donde también ganó una sola medalla y de bronce. Sólo en Budapest 2004 y en París'97 no consiguió metales.