El UCI ProTour, el sistema competitivo que partía de la máxima de los mejores equipos y las mejores carreras, no funciona.

El Unibet, una formación que entró este año en la liga elitista aprovechando las desapariciones de dos equipos como Phonak y Liberty Seguros, se quedó sin el Giro de Italia.

Y ahora, que también se quedó sin Tour, conoce que ha sido rechazada su demanda por ser excluido de la actual edición de la carrera francesa.

La justicia francesa condenó además a Unibet a pagar 10.000 euros a ASO (Amaury Sport Organisation) y a hacerse cargo de las costas judiciales.

La estructura deportiva del equipo, Green Cycle Associates, se quejaba de haber sido discriminada por los organizadores del Tour debido a que su patrocinador Unibet es un sitio de apuestas en línea, actividad cuya publicidad está prohibida en Francia.

La formación belgo-sueca se había resignado a no correr en Francia con el maillot de publicidad de su principal patrocinador, que lo había sustituido por el fabricante alemán de bicicletas Canyon, pero pese a todo no fue seleccionado este año por los organizadores de la ronda francesa.

El director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, había subrayado que Unibet no había sido invitado por razones deportivas, aunque reconoció que la actividad de Unibet había complicado la cuestión y que no quería seguir siendo "rehén de este problema".

Unibet en un primer momento no dio indicaciones sobre si continuará su acción judicial.

La empresa ya había sufrido otro revés judicial en Francia sobre la misma cuestión el pasado mes de marzo, cuando el Tribunal de Comercio de Nanterre desestimó su demanda para reclamar su participación en la carrera París-Niza.

La Comisión Europea, curiosamente, consideró ilegal que el Tour prohíbiese la participación del equipo Unibet.com en el pasado mes de mayo.

Unibet, en el fondo, ha pagado una gran cantidad para entrar en la liga ProTour y no está sacando beneficio.

El Astaná, que entró en unas condiciones similares, sí está en el Tour, sí estuvo en el Giro y, prácticamente, ejerce como un ProTour más.

La idea de las grandes vueltas, sin embargo, es romper con el ProTour, un sistema que consideran injusto en la medida que les condiciona a la hora de elegir a los equipos que invitan.

Este año, de hecho, Vuelta, Giro y Tour hubieran roto con él, pero acordaron esperar un año más.