Amadori fue subcampeona mundial júnior en 1997. En 1988 visitó Roma con su club, el Central Lechera, y se animó a iniciar la carrera de teología, pero ahora quiere más: «Es como enamorarte, imposible de explicar con palabras». Michela, que nunca pensó en ser monja, no pasará inadvertida, pues mide 1,85 m.