Menuda saga. Así se descojona el tío cuando se le menta al pequeño, ese nene de dos años que llegó con una voltereta bajo el brazo, cuando la familia más relajada estaba. Eso sí, para relajo el de la campeonísima Elena Gómez desde que abandonó Madrid. La perla sigue entrenándose en su Manacor natal, lejos del mundanal ruido. De vez en cuando llama a sus compañeras de equipo y otras veces son ellas las que llaman a la campeona del mundo.
 
Empedernida lectora, me cuenta que está acabando Los pilares de la Tierra, que sale de una lesión y que de mundiales, nada de nada, por ahora. También emerge de otra lesión mi admiradísima Amaya Valdemoro. Desde Rusia, y con amor, me comenta, me dice, que no tiene intención alguna en invertir sus ahorros en Smara. Llenará la buchaca durante el año que tiene de contrato, y lo invertira en ladrillos, aquí en España.