El técnico del Valencia, Quique Sánchez Flores, dedicó el entrenamiento de ayer a ensayar los movimientos defensivos y la presión sobre el rival. El objetivo es blindar la portería de cara al próximo partido contra el Valladolid, en el que el preparador valencianista podría mover el banquillo para incluir en su once a jugadores que no hayan tenido compromisos internacionales con sus selecciones. Arizmendi, por su parte, aseguró ayer que todavía tiene que «mejorar» su juego: «Soy joven y el fútbol es un constante aprendizaje».