El Tour se avergüenza de sí mismo y de su pasada edición, visto lo visto. La organización de la ronda gala, que comienza el próximo sábado en Londres, confirmó que este año no existirá el dorsal 1 que reconocía al vigente ganador de la prueba, después de que el estadounidense Floyd Landis, ganador final en París, diese positivo por testosterona.

"Hemos querido marcar los límites, al menos de manera simbólica", manifestó Jean Francois Pescheux, miembro de la organización de la carrera francesa, por lo que no figurarán los dorsales entre el 1 y el 9 en los corredores que tomen la salida en la capital londinense.

Esta medida, sin precedentes en la historia del Tour, supondrá que la numeración empiece por el 11, que corresponderá al español Oscar Pereiro, del Caisse D'Epargne, excepto que el equipo decida confiar ese dorsal a Alejandro Valverde.

Óscar Pereiro, segundo en la pasada edición del Tour, confiaba en poder lucir el primer maillot amarillo y el dorsal 1 en el prólogo; la causa abierta en los tribunales por Floyd Landis mantiene el Tour 2006 sin un ganador oficial, toda vez que la organización aún no puede desposeer a Landis de su victoria. El Tour no le ha dado el gusto de sentirse número uno.

No es la primera muestra de intransigencia del Tour contra el dopaje. Hace menos de un mes, la organización anunció que el nombre del danés Bjarne Riis, vencedor del Tour 1996, no iba a aparecer en la guía oficial de la carrera tras haber reconocido el consumo de EPO en su época profesional.

El Tour poco después matizó que finalmente reflejaría en el palmarés que ese ciclista reconoció las trampas.