Tour de Francia
De izquierda a derecha: Vincenzo Nibali, Chris Froome, Nairo Quintana y Alberto Contador. ARCHIVO

Será por las informaciones sobre dopaje que en los últimos lustros aparecen de forma casual en los días previos de cualquier ‘Gran Depart’ (este año el refrito informe danés, el positivo por EPO de Davide Apollonio), será por la reavivación del pulso latente entre la organización del Tour y la Unión Ciclista Internacional sobre hacia dónde debe, o puede, ir el negocio del deporte ciclista, será por una sorprendente e inesperada renovación corporativa del máximo gobierno ciclista, será porque se agotan las páginas de junio del calendario… Siempre se acaba notando que el Tour de Francia está a la vuelta de la esquina.

En esta edición están representados 29 países, siendo Francia el país mejor representado con 40 individuos. España aporta 15 ciclistas presentes en siete formaciones


Los grandes aspirantes


Los otros…

  • Ellos cuatro son los principales nombres de una nómina de participantes donde faltan pocos nombres destacados del panorama actual y en la que habrá que vigilar las evoluciones de los españoles Alejandro Valverde (quien nunca piso el podio) y Joaquim Rodríguez; de los franceses Romain Bardet, Thibaut Pinot, Warren Barguil, Tony Gallopin, Pierre Roland o el veterano Jean Christophe Peraud; de los estadounidenses Tejay van Garderen o Andrew Talansky; de los holandeses Bauke Mollema, Steven Kruijswijk o Robert Gesink; del polaco campeón mundial Michal Kwiatkowski o su compatriota Rafal Majka; del portugués Rui Costa; del australiano Richie Porte; o de los británicos hermanos Adam y Sean Yates.


El menú…

  • Los corredores afrontarán 3.360 kilómetros divididos en 21 etapas, un periplo en el que visitarán 3 países (Holanda, Bélgica y Francia), hasta 26 departamentos franceses y nada menos que 624 municipalidades (568 galas, 17 neerlandesas y 39 belgas). Esas 21 jornadas se desglosan en 9 etapas llanas, 3 de media montaña, 7 de montaña de las que 5 tienen final en alto o en cuesta, 1 crono individual y 1 por equipos. Además, dos jornadas de descanso (Pau, Gap) jalonan la competición. El pelotón tendrá que superar 56 pasos montañosos puntuables, de los que 7 serán de categoría especial, 6 de primera, 12 de segunda, 12 de tercera y 19 de cuarta categoría.


El recorrido

  • Hay que reconocerle a Christian Prudhomme, el experiodista que dirige el Tour de Francia, que desarrolla sus ideas con firmeza y constancia. El director llegó hablando del encorsetamiento de la ronda gala en cuanto a inicios y puertos y apeló a las apuestas del Giro o de la más cercana Vuelta. Inicios más nerviosos, menos llanuras y llegadas masivas. En parte ha sabido conjugar este afán en las salidas foráneas. Y llegado el momento, con menos mimos al sprint, no ha dudado en hacer lo mismo con la crono. En el Tour de 2015 viene a suceder esto; un desequilibrio muy intencionado: primeras etapas con trampas (incluso con finales en repechos en Huy y el Muro de Bretaña), una con paso por tramos adoquinados como ya sucedió en 2014, una crono por equipos y después montaña y media montaña, hasta en una decena de jornadas y de los Pirineos (disfruten de la inédita Piedra de San Martín, vecina de Navarra y preciosa en cuanto a paisajes) a los Alpes. ¿La crono? La inicial en Utrecht. Entre el segundo día de descanso y París, tres finales en alto en cuatro jornadas de montaña. Y en la víspera de los Campos Elíseos, el Alpe d'Huez; suavizado por el cambio del Gabilier por la Croix de Fer.


Utrech, vigésimo primera salida fuera de Francia

  • Desde que Ámsterdam acogió la ‘Gran Depart’ del Tour en 1954, la ronda gala ha arrancado fuera de Francia en veinte ocasiones. Utrecht, que elevará el guarismo de las estadísticas hasta las 21, supone la sexta ocasión en la que el Tour de Francia parte desde suelo holandés. Amaury Sport Organisation (ASO), empresa impulsora de la carrera, ha incrementado en los últimos año la apuesta por unas salidas foráneas que ascienden hasta las ocho desde el cambio de siglo. Luxemburgo (2002), Lieja (2004 y 2012), Londres (2007), Mónaco (2009), Rotterdam, (2010) y Leeds (2014), esos últimos precedentes.


Así llegan los mediáticos

  • Dorsal 1: Vincenzo Nibali. El siciliano del Astana arriba a Utrecht con 36 días de competición en los que ha sumado un triunfo, el campeonato italiano, y ha desplegado una apuesta ofensiva lejana en el último Dauphiné.
  • Dorsal 31: Chris Froome. El líder del Sky llega con 27 días de competición en sus piernas en los que se impuso en la general final de la Vuelta a Andalucía y el Criterium Dauphiné. Afronta un Tour que inicialmente, según conoció el recorrido, dijo que no le gustaba y que no iba a disputar. Después, reculó.
  • Dorsal 41: Alberto Contador. El ciclista del Tinkoff-Saxo, enfrascado en el reto de encadenar y ganar Giro de Italia y Tour de Francia, viaja a tierras holandesas con 44 días de competición: sus avales son su triunfo en el Giro y, tras un descanso competitivo, en la Ruta del Sur.
  • Dorsal  51: Nairo Quintana. El colombiano del Movistar acumula 36 días de competición en los que destaca su triunfo en la Tirreno-Adriático; comenzó pronto la temporada, en el Tour de San Luis argentino, pero luego fue espaciando sus apariciones.


Agitados, pero no revueltos

  • Si los focos se centran en Nibali, Froome, Contador y Quintana, en parte es por la propuesta del multimillonario Oleg Tinkov en la que recurría a ellos como los grandes nombres en el panorama de las vueltas de tres semanas para proponer el reto de la triple corona. Lo cierto es que no han coincidido los cuatro en una misma prueba. Lo máximo fue la presencia del italiano, el español y el colombiano en la Tirreno. Mientras Froome y Contador se han reencontrado hasta en dos ocasiones (Vuelta a Andalucía y Volta a Catalunya) los que más se han visto las caras han sido el británico y Nibali (Flecha Valona, Tour de Romandía, Dauphiné).


Algunos números de la ronda gala

  • El Tour de Francia, por ubicación en el calendario, no es solo la principal carrera ciclista por etapas del mundo; es también uno de los principales acontecimientos deportivos globales, con la particularidad de su celebración anual. Ese poderío, esa capacidad de atracción, alimenta unos números sorprendentes en labores de organización: 198 ciclistas, 300 miembros de equipos, 15 jueces de carrera, 100 miembros de ASO, otros 300 colaboradores temporales, 10 doctores, 5 enfermeras, 48 miembros motorizados de la Guardia Republicana, 13 agentes específicamente destinados a la prueba, por no hablar de los 2000 periodistas (de 637 medios de comunicación: 373 periódicos, revistas, agencias de prensa y medios digitales; 92 teles, 58 radios y 114 agencias de fotografía)  requieren cada día miles de camas de forma itinerante. El Tour requiere de 7 ambulancias, dos coches medicalizados, una motocicleta médica y un camión radiológico. Además, todo el recorrido requiere de la intervención de 14.000 miembros de las fuerzas de seguridad nacionales y otros 1.000 de las municipales.


Va de premios

  • El premio económico del ganador final, además de otros materiales en forma de obsequios y  derivados que se concretan en onerosos critériums posteriores, asciende a 450.000 euros. Una ley no escrita del ciclismo dice que los premios se reparten entre los miembros del equipo a partir de una bolsa de premios que se van acumulando durante las tres semanas. Y esta partida incluye también los éxitos en las etapas o el lucimiento en una general secundaria concreta, como la siempre golosa de la montaña. En el Tour todo tiene premio, hasta acabar, pero más allá de la posición 90 la pensión se queda en 400 euros. Los ganadores de etapa se llevan 8.000 euros. Y también reciben un buen dinero los mejores clasificados en las etapas y en la general final. Un segundo puede cobrar 4.000 euros o 200.000, según el caso que toque. Cada día de amarillo aporta 450 euros diarios. Eso sí, en comparación con otros deportes las recompensas económicas no son en absoluto altas.


El pelotón, multinacional

  • Los 198 ciclistas del Tour 2015, el número estandarizado en las últimas décadas, de reparten en 22 equipos de nueve corredores. En esta edición están representados 29 países, siendo Francia el país mejor representado con 40 individuos. España aporta  15 ciclistas presentes en siete formaciones, pero solo una (el Team Movistar) es española.


La ‘Gran Depart’ gestada en un bar

  • Lo contaba estos días el periodista neerlandés Jeron Wielaert. En 2002, y ante la salida del Giro de Italia desde la cercana y holandesa Groningen, un encuentro entre amigos regado con cervezas comenzó a trasladar del campo de las ilusiones al de las certezas el proyecto de una salida desde la considerada sexta ciudad de los Países Bajos. Un plan financiero y otro de logística fueron los mimbres de una candidatura que gestionó como pudo la decepción derivada de la elección de Rotterdam. "Fue una puñalada por la espalada", recordaba Wielaert. El 7 de noviembre de 2013, sin embargo, acaba cristalizando este proyecto.