Mayo y Valverde brillan en una etapa de montaña comandada por Rasmussen

  • Ibán Mayo fue segundo y Alejandro Valverde tercero.
  • Rasmussen se sitúa como líder del Tour tras ganar la etapa.
  • Los ciclistas españoles, los principales protagonistas del día.
El ciclista del Rabobank Rasmussen es el nuevo líder del Tour al imponerse en la octava etapa. (Reuters)
El ciclista del Rabobank Rasmussen es el nuevo líder del Tour al imponerse en la octava etapa. (Reuters)
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El danés del Rabobank Michael Rasmussen se adjudicó la séptima etapa del Tour de Francia, al llegar en solitario a la meta, en el primer contacto serio con los Alpes que discurrió a lo largo de 165 kilómetros entre Le Grand Bornand y la estación de esquí de Tignes. Iban Mayo fue segundo y Alejandro Valverde tercero, en una jornada espléndida para los españoles, que pasaron a ocupar nueve puestos entre los veinte primeros de la general.

Rasmussen invirtió un tiempo de 4h49:40 y entró por delante de dos españoles. El danés aventajó en 2:47 a Iban Mayo y en 3:12 a Alejandro Valverde, mientras que el alemán Linus Gerdemann, líder en la salida, llegó a la meta 5:06 del vencedor, cediendo el maillot amarillo al ciclista del Rabobank.

La etapa ofreció al fin batalla entre los grandes, pero hasta entonces hubo otros protagonistas. El Col de Roselend presentó el primer examen serio del Tour, una interminable pared de 20 kilómetros cuyo honor de conquistarlo correspondió a Rasmussen, alias "el pollo", doble vencedor del maillot de lunares que distingue al rey de la montaña.

El corredor del Rabobank, fiel a su filosofía de "que me siga quien pueda", salió del grupo principal en este ascenso, subió como un obús, alcanzó al grupo de 18 que iba en fuga y se marchó en busca de la cumbre junto a Toni Colom (Astana), David Arroyo, el austríaco Kohl, el francés Goubert (Ag2r) y el australiano Rogers.

En el descenso, con la cuadrilla de favoritos a 5.10, Arroyo dio un susto de infarto cuando cayó por encima del quitamiedos hacia un pequeño precipicio, de escasos metros. De fuerte chasis, el talaverano escaló por la pendiente vegetal y se volvió a subir a la bicicleta. Son las cosas inexplicables de este sacrificado deporte.

Rasmussen no miró atrás

Un cambio de ritmo redujo el grupo de vanguardia a tres unidades, incluidos Toni Colom y Arroyo, éste como nuevo después del percance. Ambos coronaron a rebufo del danés sin dar un solo relevo en toda la subida. Los favoritos y el líder seguían su viaje a 6.10. El Hauteville fue hostil con los australianos, pues O'Grady (CSC) se retiró con fractura de clavícula y Rogers tomó el camino de casa.

La pancarta que indicaba el comienzo del ascenso definitivo a Tignes (18 kms al 5,4 por ciento) fue como una descarga eléctrica para el ultraligero Rasmussen. Se fue como quiso, con un simple acelerón que hundió primero a Arroyo y luego a Colom. Ya sería imparable.

En la otra etapa, el francés Moreau dinamitó el grupo de favoritos a base de ataques repetidos. Respondieron Mayo, Valverde, Alberto Contador, Frank Schleck, Evans y Kashechkin.En el sálvese quien pueda Vinokourov quedó descolgado y el restó voló hacia meta, aunque no hubo ni un solo relevo a Moreau para intentar machacar al líder del Astana.

Mayo saltó hacia la segunda plaza y Valverde acabó con una demostración de fuerza muy esperanzadora. Fue la
estampida general contra el rival débil.

En meta Rasmussen se probaba el maillot amarillo, sin grandes alardes de euforia. "El pollo es así, de
hablar poco y de escalar mundo. Como nadie".

Este lunes la ronda francesa se toma una jornada de descanso, y el martes se reanuda con la última etapa alpina, de 159 kilómetros entre Val d'Isere y Briancon.
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