Tenistas en silla de ruedas
Rubén, Quico, Martín, Carlos, Barbara, Roberto y Álvaro, en la pista del Másters nacional de Madrid. JORGE PARIS

Prepárense para jugar al tenis. Cojan su raqueta, las pelotas y los pantalones cortos. ¿Están listos? pués ahora siéntense en una silla y traten de hacer el primer saque. ¿Parece complicado, verdad? Sin duda que lo es, pero con ilusión y trabajo uno puede convertirse en profesional del tenis en silla de ruedas.

El barcelonés, Quico Tur, número 1 del ránking español, es un buen ejemplo: "Yo era futbolista y nunca había jugado al tenis hasta que me quedé parapléjico por un accidente de moto en 1998. Empecé a practicar en el hospital, como terapia de rehabilitación, y poco a poco le fui pillando el gustillo".

Quico, de 32 años, ganó el pasado fin de semana el Másters nacional disputado en Madrid, aunque su apretado calendario le lleva por todo el mundo: "Al principio me pagaba yo los viajes, hoteles, etc. Por suerte ahora tengo dos patrocinadores (Mampower y Catalana Occidente) que me permiten dedicarme profesionalmente. En los torneos pagan poco dinero y tienes que buscarte la vida".

Trabajar y jugar

Eso le ocurre a su paisana Bárbara Vidal, que a sus 33 años es séptima en el ránking nacional: "Soy matemática y trabajo en una empresa de informática. Para ir a los torneos tengo que gastar los días de mis vacaciones".

Los niños aprenden más rápido y a mí me costó bastante porque empecé de mayor

Bárbara también cogió la raqueta en el hospital cuando se vio en una silla de ruedas hace nueve años: "Los niños aprenden más rápido y a mí me costó bastante porque empecé de mayor. Pero como siempre me han gustado los retos y me divertía en los entrenamientos, seguí intentándolo".

Por voluntad, que no sea: "En la vida tenemos muchas más barreras que en una pista de tenis. Todavía hay prejuicios sociales".

Los brazos, vitales

Las lesiones en los brazos son habituales en estos tenistas que cargan todo el esfuerzo en sus extremidades superiores: "¡Y no sólo en el tenis! Nos pasamos todo el día entrenando los brazos. Para subir al coche, para ir a la cama...", dice Quico, que tuvo que pasar por el quirófano: "Me operaron de los antebrazos y estuve siete meses de baja. Fue duro porque en una silla de ruedas y sin poder utilizar los brazos, no puedes hacer absolutamente nada, pero valió la pena. Ahora juego más cómodo".

Quico lucha por escalar puestos en la clasificación mundial, pero tiene un hándicap importante: "El tenis es de los pocos deportes paralímpicos que no tiene categorías y estoy en desventaja ante, por ejemplo, jugadores con el tobillo amputado. Ellos pueden utilizar al menos una pierna y se nota. Nunca podré aspirar a ser número 1 del mundo".

Las reglas son casi idénticas

Las reglas del tenis en silla de ruedas son las mismas que regulan a Nadal, Federer y compañía. "La única diferencia es que la pelota puede botar dos veces en lugar de una y que la silla forma parte del cuerpo. Es decir, que si te golpea la bola en la silla, el fallo es tuyo", explica el seleccionador, David Sanz.

En España hay 80 tenistas federados, sólo una decena son mujeres, y una gran cantera. "Nunca hemos ganado medalla en unos Juegos, pero logramos el bronce en la pasada Copa del Mundo júnior", comenta David.