Stephen Curry
Stephen Curry reacciona a una falta durante un partido de Golden State Warriors. EFE

Stephen Curry, como muchos otros deportistas, tienen unos rituales y unas manías que cumplen en cada partido. La suya podría parecer relativamente poco sana, y lo ha confesado en 'The New York Times': es adicto a las palomitas de maíz.

"Me bajo del autobús o del coche, entro al vestuario, dejo mis cosas en la taquilla y me voy directamente a por palomitas. Soy adicto y si son buenas las como antes, durante y después de los partidos", asegura la estrella de Golden State Warriors.

Es bastante inusual que en una liga tan profesionalizada como la NBA dejen que un jugador como Curry tenga esta costumbre, dada la importancia que le dan los preparadores a la alimentación. Su entrenador, Steve Kerr, prefiere mirar hacia otro lado. "Sea lo que sea lo que está haciendo, que siga haciéndolo", asegura, números en mano. “Creo que le ayuda a concentrarse, a sentir que ya está en el pabellón”, dicen desde el cuerpo técnico de los Warriors.

La afición por las palomitas le viene de familia. Dell Curry, padre de 'Steph' y también exjugador de la NBA, comía grandes cantidades de este aperitivo en sus años como jugador y aún ahora, pero dice que nunca las comía con mucha sal o con mantequilla.

Cada pabellón tiene su propio 'sabor', y para Curry, las mejores están en el American Airlines Arena de Dallas. Las peores, en el Staples Center de Los Ángeles.