Son Heung-Min, en la final de los Juegos Asiáticos 2018.
Son Heung-Min, en la final de los Juegos Asiáticos 2018. EFE

No era 'cuestión de vida o muerte', pero casi. Los Juegos Asiáticos, alejados del foco del fútbol mundial por razones obvias, se habían convertido en una fijación para los futbolistas de la República de Corea. Especialmente para Son Heung-Min, el delantero del Tottenham, que después de ganar el Oro ante Japón -2-1 ha vencido el equipo coreano- ha visto cómo su carrera ha cambiado de forma radical.

Y es que, en caso de no haber logrado el triunfo, Son Heung-Min hubiera tenido que cumplir 21 meses de servicio militar, obligatorio para todos aquellos coreanos menores de 28 años. La forma de regatear la obligación es 'sencilla': no deben cumplir con la 'mili' los ciudadanos que logren "un gran éxito internacional representando a la nación".

El incumplimiento, además de una dura crítica social, conlleva penas de cárcel. El delantero del Tottenham tuvo la oportunidad de librarse en el pasado Mundial de Rusia, en caso de que su selección hubiera conseguido alcanzar los octavos de final. Tras 'errar' esa bala, la única opción era conseguir la medalla de Oro en los Juegos Asiáticos.

La final ha estado cargada de emoción y de dificultad, y después de empatar en el tiempo reglamentario, la República de Corea se ha impuesto por 2-1 a Japón, con dos asistencias del delantero del Tottenham, que lógicamente ha estallado de felicidad al término del encuentro.