Lance Armstrong
Lance Armstrong rueda por detrás de Cancellara, líder del Tour, en la tercera etapa. REUTERS

Faltaban 30 km para La Grande Motte, meta de la tercera etapa del Tour, cuando la labor del equipo Columbia, que tiraba del pelotón en pos de una fuga de cuatro ciclistas, provocó un corte que dejó en cabeza a una treintena de corredores entre los que no estaban ni Carlos Sastre, ni Denis Menchov, ni los hermanos Schleck, ni Cadel Evans ni tampoco Alberto Contador. Para desgracia del madrileño, en ese corte sí estaba Lance Armstrong, acompañado por Haimar Zubeldia y el ucraniano Popovych.

El primigenio hueco de un par de metros, ante la insistencia del Columbia y la falta de organización del pelotón principal, se convirtió, a 21 km del final, en un medio minuto aderezado, además, por la neutralidad absoluta del Astaná, que no tiraba ni atrás ni delante. La colaboración de varios equipos en el pelotón principal, sin embargo, redujo la desventaja a 22 segundos a 17 km de meta.

Trabajo sí, en cabeza

A 10 km del final, Johan Bruyneel, el director del Astaná, el hombre que defendía en Mónaco la jefatura de equipo de Contador, autorizó a Zubeldia y a Popovych a que colaborasen con el Columbia. El Astaná contribuyó a que Contador se dejase en la meta, donde repitió triunfo el británico Cavendish, 41 segundos. Contador ahora es cuarto, a 59 segundos del amarillo de Cancellara y a 19 de Armstrong, desde este lunes tercero.

"No hemos actuado así sólo porque fuera Armstrong", defendió Bruyneel. Y Armstrong, por su lado, indicó: "No hay que ser un genio para saber que con viento se pueden producir abanicos". "No valoro la táctica del equipo, pero que cada uno saque sus conclusiones. Estas diferencias son insignificantes", fue la respuesta de Contador.

El martes, el Astaná saldrá el último en la crono por equipos de Montpellier, sobre 39 km en los que un equipo que no es tal debe compenetrarse.