Alba Cabello
La nadadora Alba Cabello charla con 20minutos.es, mientras sus compañeras del equipo AD Sincro Retiro se entrenan para los Campeonatos de España. JORGE PARÍS

El equipo español de natación sincronizada ha triunfado en los mundiales de natación, de donde se trajo seis medallas. Sobre la piscina, su tarea es dar la sensación de que no cuesta nada el ejercicio que están haciendo, pero detrás hay mucho trabajo, sufrimiento y renuncias.

Hablamos con una de las medallistas, Alba Cabello, sobre este deporte.

Satisfechas tras un gran resultado en Melbourne y sin apenas descanso, las chicas del equipo nacional de natación sincronizada (seis medallas en el total de las pruebas ) se preparan ya para participar en los Campeonatos de España, que tendrán lugar en Mallorca del 27 al 29 de abril.

Recién llegada de Barcelona, a donde se trasladó hace dos años para entrenarse con la selección absoluta, Alba Cabello nos recibe en la piscina del M-86 de Madrid, donde está su club, AD Sincro Retiro, el en el que ha crecido como nadadora. "La verdad es que me da pereza tirarme ahora a la piscina", asegura, aún cansada tras el esfuerzo en Melbourne, de donde ella se ha traído dos medallas.

Ella empezó con seis años, y para dar muestra de la pasión que le provoca este deporte, cuenta que cuando le iban a castigar en casa "lo hacían diciéndome que no iba a los entrenamientos". Sin embargo, no recuerda bien en qué momento se enganchó ni por qué.

No se atreve a pensar en el tiempo que ha pasado bajo el agua en su vida, pero con la selección se entrena unas 8/10 horas al día frente a las 3/6 que lo hacía con su club. "Pasamos muchas horas en la piscina, hacemos técnica, entrenamos con tobilleras con pesas, cinturones con lastres, nadamos... pero también hacemos gimnasio, danza, acrosport...". Inevitable compararlo con las dos que suelen hacerlo las grandes estrellas del fútbol.

"Lo más duro es aguantar las rutinas, tanto por el esfuerzo físico como por la apnea, esfuerzos de pierna y brazo", apunta su entrenadora en Madrid, Carmen Díaz, directora técnica de sincronizada de la Federación Madrileña, para quien "la capacidad de trabajo y sacrificio es importante en un deporte como este, porque cansa mucho física y psicológicamente".

Detrás de esos minutos de arte que derrochan en la piscina hay mucho esfuerzo, muchas horas de entrenamiento, pieles arrugadas por el agua, frío, renuncias...
De hecho, el desgaste es tal que se ha hecho importante la figura del psicólogo que, como apunta Díaz, "trabaja la motivación, la autoestima, el control del estrés...".

A Cabello no le gusta que se recurra al tópico de las sirenas para hablar de su trabajo porque, detrás de esos minutos de arte que derrochan en la piscina, hay mucho esfuerzo, muchas horas de entrenamiento, pieles arrugadas por el agua, frío, renuncias... "Es un deporte muy duro, requiere muchas horas de trabajo y el cuerpo no para. Cuando tienes la cabeza arriba las piernas te mantienen, y cuando la tienes para abajo son los brazos. No se descansa".

Tras las medallas hay mucha gente

Cuando habla de las medallas le brilla especialmente la mirada, y no puede olvidar que "además de las entrenadoras Ana Tarrés (de la que dice que es "exigente y dura. Como tiene que ser, porque con ello consigue los resultados") y Mayuko, está el que compone la música, los profesores de danza, ballet, nutricionistas, médicos...". Todos son importantes.

Dice que cuando recogió las medallas, le temblaban aún las piernas por el esfuerzo, y que lo primero en lo que pensó fue en sus padres, su hermana y su novio. "Se me saltaban las lágrimas, a todas igual".

Se nota que admira a Gemma Mengual, de la que dice que "se merece todo, tiene un nombre y se lo ha ganado. Siempre ha destacado porque es muy artística y expresiva", y le reconoce gran parte del hecho de que ahora este deporte esté más reconocido en nuestro país y fuera de él: "El equipo de Venezuela vino a hacerse fotos con nosotras, nos regalaban pins...".

La relación entre ellas es buena. "A veces salimos todo el equipo y nos animamos mutuamente". Algo fundamental en un deporte en que la compenetración y coordinación entre los miembros es primordial.

Cuando le hablamos de los Juegos Olímpicos de Pekín se le pone cara de susto. "Estamos muy motivadas por las medallas, pero tenemos mucho trabajo por hacer. Llevaremos el equipo técnico nuevo, y sólo pensar en ello...". "Lo hemos hecho muy bien, pero siempre se puede mejorar", dice exigente.

Después de un rato con ella en la piscina, el olor a cloro se convierte en normal, pero es fuerte desde el borde de la pileta. "El pelo y la piel notan mucho el efecto del cloro, pero al olor te terminas acostumbrando, aunque no te lo quitas", asegura.

¿Compensa tanto esfuerzo?, le preguntamos. "Si - responde-, porque lo haces porque te gusta, pero llega un momento en el que te tienes que plantear el futuro... aquí todas estudiamos algo, porque hay que vivir después del deporte de elite, y la verdad es que a lo largo del año queda poco tiempo para estudiar, hacer los exámenes... y no siempre te ayudan en la facultad".

Respecto a lo más duro, para ella " ha sido dejar a mi familia en Madrid y hacer la vida en Barcelona; que casi no tengo tiempo para mi, no puedo salir los sábados... cuando era pequeña opté por no decir que no salía por los entrenamientos, porque la gente no entendía que era lo que yo quería".