Sheila Posada, campeona por 'hobby'

  • La patinadora asturiana tiene cuatro oros en los Campeonatos Nacionales de Velocidad y está en segundo de 'teleco'.
  • Tiene claro que "del patinaje no voy a vivir" .
Sheila Posada encabeza una prueba de los Campeonatos de España, en Valencia.
Sheila Posada encabeza una prueba de los Campeonatos de España, en Valencia.
RFEP

La patinadora asturiana Sheila Posada, dominadora absoluta, con cuatro oros, de los Campeonatos de España de Patinaje de Velocidad, que se disputaron el pasado fin de semana en Valencia, toma un descanso en sus horas de estudio para hablar con 20 minutos.

En España no hay mucho juego sucio en las carreras

"Patino porque me gusta y porque me divierto, pero sé que del patinaje no voy a vivir. Lo compaginaré con la carrera de teleco (Ingeniero de Telecomunicaciones) hasta que me canse. Ahora mismo estoy preparando los exámenes finales de segundo curso", explica.

En la mente de este asturiana de 22 años está el nombre de una tocaya, Sheila Herrero. "Mira, ella ha ganado 16 títulos mundiales y no vive de esto. Sólo puedes hacerlo en Colombia, en Venezuela, en Corea o en Estados Unidos y yo no pienso en salir de Gijón. Allí es casi el deporte nacional. Tan importante como el fútbol aquí".

A 40 km/h

El patinaje de velocidad es un deporte muy vistoso, "en el que los chicos alcanzan los 40 km/h y nosotras un poco menos. La sensación de velocidad es impresionante", comenta Sheila.

La sensación de velocidad es impresionante

"En España no suele haber mucho juego sucio en las carreras porque todas nos conocemos, pero cuando vas a los Europeos o a los Mundiales, la cosa cambia. Yo no suelo caerme mucho, pero cuando lo hago me caigo bien". ¿La peor lesión que ha tenido? "En 2007, me rompí el escafoides izquierdo y sufrí una fisura del codo izquierdo".

La tetracampeona se entrena durante dos horas y media de lunes a viernes y luego compite sábados y domingos: "No te creas que voy a todos los sitios en patines. Por la calle no los utilizo, sólo en los campeonatos".

Su primer casco, taladrado

"Yo no lo recuerdo, pero según mi madre, la primera vez que me puse unos patines fue con tres años. No había casco para una cabeza tan pequeña y mis padres tuvieron que ponerme uno de motocicleta y taladrarlo para que tuviera ventilación", explica Sheila Posada. Ahora su equipo es más caro: botas, 800 euros; planchas, 300; casco, 200; ruedas, 100; y rodamientos, 70.

BIO. Sheila Posada (18-02-1987, Gijón) Empezó a patinar siguiendo los deslizamientos de su hermano Iván. Milita en el C. P. Pelayo.

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