Sevilla
El Sevilla celebra el gol de Kanouté. (Efe)

El Sevilla se proclamó campeón de la Copa del Rey al imponerse en la final al Getafe por 1-0, gracias a la efectividad de Kanouté en el minuto 10, que batió a Luis García tras un error defensivo. Grandísimos primeros cuarenta y cinco minutos, con un fútbol directo y excitante, que dejaron paso a un segundo tiempo correoso y brusco, en el que el nerviosismo lo contaminó todo.

El Sevilla comenzó 'pegando' en el cara a cara de la Copa, con muchas ganas, atacando por las bandas con la versatilidad de un Puerta muy activo y con una rapidez endiablada. Pese a todo, los de Schuster dosificaban su esfuerzo y montaban rápidos contraataques, con la intención de sorprender a la zaga hispalense.

Fruto de esa 'picardía' azulona nació la primera ocasión del choque, que bien podía haber cambiado el curso del partido, si Palop no hubiera adivinado las intenciones de Güiza en un mano a mano.

Pero la efectividad del Sevilla es una característica irreprochable en los de Juande y, en la siguiente jugada, en un balón que no atinó a despejar bien Pulido, Kanouté despertó los gritos de la grada al batir por bajo a Luis García. 1-1 en 'golpes', pero 1-0 en el marcador. La tónica de toda la temporada, la contundecia, más viva que nunca.

Tras el gol, irregularidad y nerviosismo. Los contraataques getafenses se convirtieron en largas jugadas con excesiva conducción, al ver desbaratadas sus intenciones iniciales. Y es que las cosas tornaron por completo.

El Getafe pretendía el balón y el Sevilla se replegaba sin pudor, para salir a la carrera instantes después. Aún así, ambos guardametas sentían las acometidas en las proximidades de sus áreas, siendo la de Luis García la más frecuentada.

La 'amenaza' del Nervión concluyó con el descanso, por suerte para Schuster, pese a dar leves muestras de una posible resurrección por la 'arrogancia' de su juego (todo corazón) y por un posible penalti que reclamó al completo el cuadro madrileño.

Con el descanso, se desató la tensión

Con el pitido del colegiado apareció 'caos'. Contra asestó dos cabezazos a Andrés Palop, fruto de la tensión acumulada, y correspondiente 'enredo' entre Schuster y una asistente de Juande Ramos.

Con este ambiente enrarecido se reanudó el encuentro, por un lado, entrecortado por las entradas desmedidas y los posteriores enganchones que deslucían el espectáculo tan maravilloso vivido en el primer tiempo. Por otro lado, la reacción del Getafe, volcado, 'sin cargas' y con la necesidad de seguir suspirando por una porción más de historia.

Aún así, las llegadas del Getafe se repetían contra un Sevilla excesivamente permisivo, que coqueteaba peligrosamente con un rival herido, pero no derrotado. Además, Juande se veía obligado a reemplazar por lesión a Luis Fabiano por Kerzhakov, perdiendo así al brasileño para el último tercio de final ya Kanouté, por agredir sin balón a un rival.

La fe del Getafe se consumía con el tiempo restante y sus llegadas perdían fuerza, haciendo de Palop un 'muñeco de feria'. Los sevillistas se estiraban y tomaban aire para celebrar la más que cantada victoria hispalense. La Copa tenía dueño casi desde el comienzo y sólo fue un trámite esperar para su celebración.

Ficha técnica

1. Sevilla FC: Palop; Dani Alves, Javi Navarro, Escudé, Dragutinovic; Jesús Navas, Poulsen, Renato (Martí, min. 80), Puerta (Duda, min.75); Luis Fabiano (Kerzhakov, min. 48) y Kanouté.

0. Getafe CF: Luis García; Contra (Pachón. min.84), Belenguer, Pulido, Paredes; Mario Cotelo, Celestini, Casquero, Nacho (Vivar Dorado, min, 70); Manu (Maris, min. 79) y Güiza.

Goles: 1-0. Min.12. Kanouté aprovecha un error defensivo de Pulido y bate a Luis García por bajo.

Árbitro:
Julián Rodríguez Santiago (Comité castellano leonés). Mostró cartulina amarilla a Renato (27'), Duda (90'), del Sevilla, y a Paredes (40'), Güiza (45'), Belenguer (50'), Nacho (63'), Celestini (87'), del Getafe. Expulsó a Kanouté (88'), del Sevilla por agredir a Casquero y a Contra tras acabar el partido.

Incidencias: 80.000 espectadores llenaron el estadio Santiago Bernabéu. El Rey Juan Carlos presidió la final.