Del Nido y Álvarez
El presidente del Sevilla CF, José María del Nido (i), y el entrenador, Antonio Álvarez EFE

Futuro incierto el que se le plantea al Sevilla tras la eliminación en la previa de la Liga de Campeones.

El equipo español sale muy tocado de la eliminatoria ante el Sporting de Braga, tanto en lo económico como en la imagen deportiva. Hay varios frentes abiertos que, tanto la directiva como el propio plantel deportivo, deberán hacer frente de cara a la temporada que ya ha comenzado, con fracaso incluido, para el equipo hispalense.

Ya suenan como alternativas Marcelino y Manzano para sustituir a Álvarez

La situación de Álvarez al frente del equipo queda en duda. A pesar de que Del Nido defendió la continuidad del técnico tras la debacle ante el Sporting, lo cierto es que el actual técnico se tambalea en el puesto. Ya suenan como alternativas Marcelino y Manzano.

No puede estar tranquilo Del Nido. El presidente del Sevilla escuchó pitos de la afición dirigidos al palco. La mala pretemporada y una política de fichajes muy criticada hizo estallar a los hinchas sevillanos. El único fichaje que ha dado resultados ha sido Cigarini. Ha llegado Alexis y parece que pueden hacerlo Ramis y Nunes.

El debate se centra también en algunos jugadores. Luis Fabiano a punto estuvo de salir de la disciplina de Nervión, al igual que Navas, pero la posibilidad de jugar la Champions supuso un plus para que los jugadores decidieran quedarse. La máxima competición europea se ha esfumado y las altas fichas de algunos jugadores va a costar más de un disgusto a la directiva.

Batacazo económico

Precisamente, otro de los puntos negros que conlleva esta eliminación es el apartado económico. El Sevilla dejará de ingresar, como mínimo, 7,1 millones de euros. De la clasificación del equipo para la fase de grupos dependía cerca del 20 por ciento del presupuesto, estimado en casi 100 millones de euros para la presente temporada. Dinero necesario para seguir en la élite del fútbol.

Una élite en la que ha dejado de estar el Sevilla, relegado a la segunda competición europea a las primeras de cambio. Cae el prestigio europeo conseguido antaño y sube la decepción.