Sergio Llull
Sergio Llull, con muletas en el pabellón del Real Madrid. ACB PHOTO / A. MARTÍNEZ

El momento más esperado por los aficionados al baloncesto del Real Madrid está a punto de llegar. Ocho meses y medio después de su gravísima lesión de rodilla, Sergio Llull volverá a las canchas. Será este miércoles, en el tercer partido de la eliminatoria de cuartos de final de la Euroliga ante Panathinaikos.

La recuperación ha sido larga y dura, muy dura, desde aquel fatídico amistoso de la selección española en el que se rompió. El base se lesionó el pasado 9 de agosto, cuando sufrió rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en el partido ante Bélgica. A los cinco minutos de partido, su rodilla se quedó clavada durante una entrada a canasta en el Pabellón Santiago Martín de Tenerife.

La lesión dejó al menorquín sin poder disputar el Eurobasket y los peores presagios apuntaban a que se perdería también toda la temporada. Un golpe durísimo tanto para el jugador como para su equipo, huérfano de su gran estrella, el hombre que había renunciado un año tras otro a la NBA para seguir cosechando títulos con el conjunto blanco.

Sin embargo, la recuperación ha ido algo mejor de lo esperado, y ello ha propiciado que Llull puede ayudar al equipo en el tramo decisivo de la temporada. Será, eso sí, con prudencia, mucha prudencia. A finales de diciembre, comenzó a correr, y a principios de abril comenzó a entrenarse con sus compañeros. La fecha de regreso era ya cuestión de tiempo.

El base puede ser un elemento clave en la durísima eliminatoria ante Panathinaikos, en la que hay en juego un billete para la Final Four de la Euroliga. La lesión de Facundo Campazzo ha dejado a Luka Doncic muy solo en la dirección del equipo, y la vuelta de Llull supone un alivio para la jovencísima estrella eslovena. De momento, la eliminatoria va igualada (1-1) y el Real Madrid tiene dos partidos en el WiZink Center para tratar de lograr la clasificación ganando ambos y no tener así que volver al infierno del OAKA.