Son Heung-Min, la gran estrella de la República de Corea.
Son Heung-Min, la gran estrella de la República de Corea. EFE

El bombo ha sido caprichoso, y el equipo asiático ha quedado encuadrado con Alemania, México y Suecia, lo que indiscutiblemente obliga a considerar su pase a los octavos de final una tarea bastante complicada. Sin embargo, el cuadro entrenado por Shin Tae-Yong tiene, sobre todo en sus jugadores más ofensivos, perfiles con capacidad para hacer daño a cualquiera de sus rivales, a priori más compensados y con jugadores de más experiencia.

La gran ventaja de la República de Corea es que sus atacantes se adaptan a atacar a rivales que dejen mucho espacio a la espalda de su defensa, como presumiblemente será el caso de Alemania y México, pero también tienen capacidad para resolver situaciones con equipos replegados, como será el sueco. Esa versatilidad, sumada al altísimo ritmo de su juego, provoca que el equipo surcoreano pueda acabar convirtiéndose en una de las revelaciones del arranque de la competición.

Son Heung-Min ha hecho una temporada espectacular en el Tottenham, y es precisamente el que mejor representa ese perfil de atacante explosivo y versátil que puede hacer daño a cualquier tipo de defensa. Junto a él hay otros que están realmente capacitados para hacer daño, y uno de los que más puede sorprender es sin duda Hwang Hee-Chan, el delantero del Red Bull Salzburgo, una de las grandes revelaciones de la temporada en la Europa League. Un jugador explosivo, móvil y realmente dañino. En ese dinamismo e intensidad basará el equipo asiático sus opciones de éxito.

La estrella: Son Heung-Min

El delantero del Tottenham no es sólo el gran futbolista del momento en la República de Corea: puede ser considerado sin que suene a barbaridad el mejor jugador de la historia de su país y, probablemente, del fútbol asiático. A sus 25 años está muy cerca de sumar 70 internacionalidades, una cifra asombrosa, y ha conseguido ganar un papel protagonista en su club, donde hay jugadores de talla mundial como Eriksen, Dele Alli o Harry Kane. Sin duda, las esperanzas de clasificación de los surcoreanos pasan por sus botas.