Megan Rapinoe
Megan Rapinoe, capitana de la selección estadounidense femenina de fútbol. EFE

Hablar de 'soccer' en Estados Unidos va acompañado de nombres como Alex Morgan, Carli Lloyd o Megan Rapinoe. Mujeres, y no hombres, que han llevado el deporte del balompié a un nivel que sus homónimos masculinos no han soñado siquiera con alcanzar. Jugadoras que han hecho historia, y van camino de volver a hacerlo en este 2019, pero que no están dispuestas a quedarse en un papel secundario de lujo.

Y es que este Mundial de Francia llega en medio de una guerra entre las de Jill Ellis y las autoridades. La selección estadounidense femenina de fútbol interpuso a su propia Federación una denuncia por "discriminación de género institucionalizada".

Las jugadoras acusan a sus directivos de pagar un 40% más a sus compañeros hombres, pese a que en palmarés les arrasan, además de un trato claramente desigual en condiciones de los campos, entrenamientos, transporte o tratamientos médicos.

En este contexto, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no ha ayudado a calmar los ánimos. Una de las figuras más preponderantes del movimiento LGBTI en Estados Unidos es, ni más ni menos, que Megan Rapinoe. Por eso, las palabras de la capitana hacia el 45º presidente de su país no podían ser más claras: "De ninguna puta manera vamos a ser invitadas, no iremos a la puta Casa Blanca".